Los mejores 30 discos del 2019

En momentos de incertidumbres y transiciones, compartimos los lanzamientos que marcaron el último año de la década pasada, al menos para nuestros oídos. Descubrir nueva música no tiene líneas del tiempo, entonces aprovechen y deleitense con los novedosos sonidos aquí enlistados.

50. Yawners – Just Calm Down

49. Valgur – Zapandú

48. The National – I am easy to find

47. Uboa – The Origin of My Depression

46. Lana del Rey- Norman Fucking Rockwell

45. Orville Peck – Pony

44. Mueran Humanos – Hospital Lullabies

43. Mannequin Pussy – Patience

42. Mabe Fratti – Pies Sobre la Tierra

41. Little Simz – Grey Area

40. Kim Gordon – No Home Record

39. OVSICORI & Postestética antinihilista internacional – El verdadero enemigo es teletica / repretel

38. Dylan Thomas – Algunos recuerdos distantes

37. Divino Niño – Foam

36. Chromatics – Closer to grey

35. Charli XCX – Charli

34. Carolina Durante – Carolina Durante

33. Better Oblivion Community Center – Better Oblivion Community Center

32. Bad Bunny – X 100PRE

31. Ariana Grande – thank u, next

30. Monte – V

¿Uno puede nominar a una banda a patrimonio nacional? Porque si es así, le debemos ya a Monte esa categoría. La capacidad de este trío para seguir sacando música nueva de cuando en cuando sin que nos llegue a parecer repetitivo o siquiera innecesario, sigue siendo un misterio para mi. Pero es que la química palpable, incluso cuando uno solo escucha los álbumes, sigue presente y es el pegamento que mantiene unida lo que a mi parecer, es nada menos que el sonido que mejor representa la juventud costarricense del 2019. – Daniel Matarrita


29. Jessica Pratt – Quiet Signs

El compositor francés Erik Satie, reconocido icono del minimalismo musical, explicó una vez su proceso creativo de la siguiente manera: “Me fui a mi habitación y dejé que las cosas pequeñas evolucionaran lentamente”. Quiet Signs comparte esa descripción. Su aura serena sus melodías persistentes e inquietantes ofrecen un escenario reconfortante para que nuestros pensamientos acerca de las cosas viajen vagamente. Pratt está interesada en las formas en que las condiciones atmosféricas pueden modificarse de manera microscópica, de una nota o acorde al siguiente y la experiencia es sumamente encantadora. – Pablo Acuña


28. Helado Negro – This is how you smile

Helado Negro regresa esta vez con una combinación entre baladas de pop
romántico y mezclas nostálgicas de dormitorios. Su producción adopta un enfoque más relajado que sus obras pasadas, y se concentra más en la dinámica musical y como esta se ve reflejada en sus estados de ánimo. Su propia voz sonora demuestra su perspectiva de la armonía del amor por medio de tarareos y sonidos experimentales. This Is How You Smile deja espacio para jugar con nuevas estructuras, y el resultado es tan discreto y suave que demuestra la enorme capacidad musical y artística de Lange. – Jimena Pizarro


27. primavera – primavera

Tercer mes del año 2019 y esta banda costarricense hacía su debut con una gran producción llena de punk violento, agresivo y rápido. primavera (2019) es un disco corto de esos que uno pone a sonar otra vez a penas se termina, de esos que llenan de energía y ganas de meterse a mosh pit. Es un gran disco debut para una banda joven que utiliza el spanglish como herramienta para hablarle a un público joven manteniendo a flor de piel temas como el aborto, la masculinidad frágil y los estereotipos impuestos a las mujeres por una sociedad machista. – Stuart Roldán


26. Holly Herndon – PROTO

Holly Herndon, en su segundo disco, compiló todas las fortalezas de su debut para explotar todo su potencial en PROTO, un álbum que une el avant garde, música experimental y unos tintes de música folclórica del pasado. Música primitiva pero futurista. Que se siente épica. Incluso hipnotizante. También no se puede hablar de éste álbum sin mencionar el uso de una Inteligencia Artificial creada por Herndon y su esposo Mat Dryhurst, que a pesar de no ser la primera vez que esto sucede, la ayuda de esta AI llamada Spawn, le da un nuevo ángulo en la apreciación de este material, más aún leyendo un poco más acerca del trabajo puesto para esta inusual colaboración. – Daniel Matarrita


25. Spellling – Mazy Fly

Bajo el seudónimo Spellling, la artista californiana Tia Cabral hace una exquisita mezcla de géneros musicales tan variados como lo son el synthpop, la psicodelia, el R&B o estilos más góticos y oscuros. Su debut bajo el sello Sacred Bones, titulado Mazy Fly, es una prueba de ello mismo, así como de su talento como productora y compositora.

En este álbum, Cabral construye historias que van desde algo tan real como el tráfico transatlántico de esclavos y sus repercusiones hoy en día (“Haunted Water”) o más fantasiosas como extraterrestres que vienen a la tierra a escuchar música y divertirse (“Real Fun”), y todo suena coherente dentro del contexto del disco. Mazy Fly es un álbum diverso tanto en temáticas como lo es en estilos, llevados a sus terrenos más “experimentales”, pero sin perder un punto de accesibilidad que lo hace tan irresistible como es. –Tomás Gauna


24. Mitú – Tandem

El dueto de Julián Salazar y Franklin Tejedor convirtió su propuesta. Esta vez las voces y las guitarras orientan y definen la estructura armónica de los nuevos temas, el sonido es más definido. Es un disco más reposado, menos “nocturno” y más alejado del “trance” selvático de sus anteriores álbumes. Otro tipo de magia. En más de la mitad del disco Mitú partió de melodías hechas en guitarra, con voces protagonistas perfectas para el frenesí. – Pablo Acuña


23. Bloke – Las Aventuras de Bloke

Desde su Rehabilitación (2017), el icónico trapero Bloke ha sorprendido con una subversión notable y constante de las expectativas adheridas a su figura en internet. Más allá de los memes, la progresión de su musicalidad se ha ido moldeando más y más a semejanza de su peculiar viaje espiritual, del cual Las Aventuras de Bloke parece ser el testamento definitivo. Los flows desentendidos del de Jacó, Costa Rica se alejan de los one-liners hilarantes para arrullar con calmantes melodías que evocan un aura de iluminación, las cuales se complementan a la perfección con las poco ortodoxas bases a lo New Age. Como un ermitaño compartiendo su sabiduría con las mentes jóvenes, Bloke expande los sentidos y transporta a un universo tan idiosincrásico y peculiar como su figura.– Alonso Aguilar


22. Combo Chimbita – Ahomale

Psicodelia, folklore, cumbia, ritmos afrobeat y hasta guitarras fuertes y toscas del alternativo latinoamericano contempla en su ADN el segundo disco de la banda neoyorquina Combo Chimbita, que desde tierras angloparlantes se convierte una pieza digna de tener en todos los formatos musicales posibles. Este, definitivamente es un disco que recomendamos, que ponemos en una reunión social para impresionar a los invitados, es un disco para bailar, para disfrutar. – Stuart Roldán


21. Clairo – Immunity

Todos y todas sabemos que la adolescencia es un período convulso, muchas primeras veces, muchas aventuras, muchas decepciones, algunos amoríos, confusiones, pero lo más importante descubrimientos. Immunity nace desde la experiencia de la adolescencia de Clairo, de una forma impecable, la artista expresa con su dulce voz, sus ilusiones, sus amores, sus miedos, sus luchas internos. Desde influencias del R&B y el pop la artista logra conseguir un álbum dulce y tenue. Su voz, sin duda es la protagonista, suave y delicada saber acoplarse y sobresalir en cada canción del álbum para convertirse casi en una caricia al oído.– Miguel Chaves


20. Ana Frango Electrico – Little Electric Chicken Heart

Con el que podría considerarse uno de los discos contemporáneos más accesibles y dinámicos dentro de la música popular brasileira, Ana Frango Elétrico logra llevar a un público generalizado un excéntrico amalgama de pop, rock, samba y jazz, que recuerda a artistas similares como O Terno e YMA, e inclusive a leyendas como Gal Costa o Chico Buarque, aunque mediados a través de una esencia similar a la de compositoras como Julia Holter. Little Electric Chicken Heart presenta en segunda ocasión la particular voz y energía de Ana Fainguelernt, complementada a la perfección por sus llamativos arreglos de guitarra y las geniales interpretaciones de vientos, percusión y teclados de Antonio Neves, que sobresalen pese a ser puestas a prueba mediante el constante cambio entre estilos musicales, y destacan la gran capacidad vocal de esta joven artista, que además de lograr reconocimiento internacional, presentó uno de los lanzamientos más importantes de la música brasileña del 2019, quizás junto al álbum Besta Fera, de Jards Macalé. – Jose Mario Monge


19. Shura – forevher

Tomó casi la totalidad de la década, pero finalmente se puede hablar de un álbum pop como retrato generacional contemporáneo. forevher es un viaje sincero por los cánones románticos de la música popular, recontextualizando su tradición en sentidos gemidos de auto-tune, relatos de nomadismo urbano, luchas contra el modo avión, y una celebración de la no-heteronormatividad. Anacrónicas texturas de sensualidad transportadas al nuevo milenio gracias a su palpable trasfondo de melancolía. – Alonso Aguilar


18. Aldous Harding – Designer

Entre la marea agotadora de lanzamientos inofensivos, imitaciones y refritos tradicionalmente asociados con la vertiente más pop del folk contemporáneo, Aldous Harding ha sabido salir a flote con un estilo excéntrico e idiosincrásico de composición, fusionando la docilidad del “indie folk” convencional con pasajes infecciosos y dinámicos de chamber folk y folk psicodélico,  complementados por la sensibilidad pop que caracteriza a las memorables melodías de la artista. En Designer, Harding aprovecha a plenitud la simple pero extravagante atmósfera instrumental desarrollada durante todo el tracklist, presentando un juego constante y dinámico entre las melodías de guitarra y piano, que junto a voces corales, cuerdas y percusión adicional, hacen relucir su particular voz, presentando una visión sencilla, madura y cautivante de folk que, a través de su consolidado estilo lírico, hacen brillar a Harding una vez más. – Jose Mario Monge


17. Nick Cave & the Bad Seeds – Ghosteen

Luego de más de 30 años de trayectoria, la profunda voz de Nick Cave se ha consolidado como un hito inconfundible de lo oculto y lo tabú. Como buen experto en crear una atmósfera de melancolía a partir del trabajo de una percusión contenida, Cave recita cada estrofa de sus canciones con un dolor tan genuino que lo hace palpable y resonante. El resultado sigue siendo tan devastador como lo ha hecho anteriormente. – Pablo Acuña


16. Ms. Nina – Perreando Por Fuera, Llorando Por Dentro

Con su mixtape revolucionario, Ms. Nina combate y cambia los prejuicios
establecidos sobre el género a la vez que presenta el reggeaton con un mensaje positivo de aceptación y amor propio. La artista demuestra cómo disfruta siempre de su autenticidad mientras que se divierte siendo nadie más que ella misma. Musicalmente, nos devuelve al reggaetón de principio de los años 00’s y lo combina y convive con estructuras más modernas como lo son las del Neo Perreo actual. Esta vez colabora con nuevos artistas, iconos de la categoría como Beauty Brain, Diego Raposo, La Favy, entre otros. Cabe resaltar que el mixtape fue grabado en distintos lugares, Los Angeles, Londres, Madrid, y es un hecho que se puede sentir la influencia y esencia propia de cada ciudad en la producción de la artista. – Jimena Pizarro


15. Purple Mountains – Purple Mountains

Nunca parece fácil escribir de forma concisa acerca de lo que realmente importa. La razón varía siempre, pero nos cuesta admitir nuestro sentir o indiferencia sin complicarnos con metáforas elaboradas o alegorías. El por qué de la vida y la muerte se nos hace inmanejable e inaccesible, y hacernos frente a nosotros mismos parece en ocasiones imposible. En algunas circunstancias ni siquiera estamos seguros de qué importa o no. Existir es complicado y describir la existencia lo es aún más. 

Tampoco es fácil escribir acerca de nosotros mismos de manera honesta y consciente, o prestar atención a lo que el mundo quiere de nosotros (y viceversa), y sin embargo, intentar resulta a veces la forma más adecuada de lidiar con la inmensidad del vacío que de vez en cuando aparece ante nuestra propia existencia.

David Berman, un artista reconocido tanto por su poesía como por su música, vivió toda su carrera intentando hacerle frente a esta interminable tarea, escribiendo canciones y poemas introspectivos, humanos y sensatos que, además de establecerlo como uno de los cantautores más celebrados de años recientes, dieron paso al desarrollo de la legendaria banda Silver Jews, junto a Bob Nastanovich y Stephen Malkmus.

Diez años después de la separación de Silver Jews, y tras lidiar con adicciones, depresión, deudas, roces con su controversial padre y la separación de su esposa, Berman rompe su silencio con uno de los álbumes más desgarradores de años recientes, Purple Mountains, un proyecto inmediatamente memorable y melancólico que, tras la trágica muerte del artista apenas un mes después de su lanzamiento, se convertiría en su último legado, un doloroso último adiós cargado de las canciones más sarcásticas, brillantes y amargas de su carrera.

Purple Mountains es el proyecto más accesible, simple e introspectivo de Berman, la herencia musical de un compositor experto que toca a profundidad los altibajos emocionales, fallos y aciertos de su vida, a través de un discurso agridulce y lacónico que resume de manera impecable su experiencia a través de los años, y que, en retrospectiva, funciona como la declaración final de un persona que, sin dudarlo, pertenece al selecto grupo de artistas que de alguna manera logran conjugar el sufrimiento, la sabiduría, el amor y la incertidumbre en pocas palabras, escribiendo sin dificultad acerca de todo lo que realmente importa en la vida.

“The dead know what they’re doing when they leave this world behind”, canta Berman en uno de los momentos más lacerantes del álbum. Gracias David Berman por uno de los álbumes más significativos y devastadores de la historia reciente. Adiós y hasta pronto.– Jose Mario Monge


14. Bratty – Delusión

Jenny, Esmeralda y Astrid forman Bratty, un trio de chicas de Sinaloa que radican actualmente en Guadalajara. Su música y la suave voz de Jenny la ha llevado a colaborar con el últimamente aclamado Ed Maverick en la canción “Ropa de Bazar”. Delusión es un disco que le canta a las situaciones donde estás sufriendo en una relación, y justamente toca el tema de estar tan encerrado en un ideal de algo o alguien que crees que es perfecto cuando no es así. Musicalmente hablando el trio construye canciones con armonías cálidas y fáciles. Delusión es un disco que tiene un discurso sincero, sin tonterías: hablan de amor, de la vida, de lo que nos ocurre a nosotros. Mantienen el enfoque de crear canciones a partir de fundir la melodía de voz con la guitarra; un enlace genial que respira tranquilidad, gusto, y frescura. Son temas que sirven para volver a viejas situaciones, y recordar que es necesario volver a saborearlas para entender lo que nos estamos perdiendo. – Pablo Acuña


13. Debit – System

La música de Debit, también conocida como Delia Beatriz, ha dado algunos giros inesperados en un corto período de tiempo. El año pasado, Animus combinó paisajes sonoros misteriosamente hermosos con ritmos palpitantes. Love Discipline, que llegó unos meses después, abandonó los ritmos para crear un ambiente mareante y maximalista. En su último EP, System, Beatriz canaliza los patrones del tribal guarachero de Monterrey, donde nació.

New York, la ubicación actual de Beatriz donde está llevando una maestría en Tecnología Musical en la Universidad de Nueva York, podría ayudar a explicar por qué System suena tan bien. Por ejemplo, “The Alphabet” comienza con lo que podría ser una voz ronca y distorsionada alrededor de un sintetizador industrial, hermosas congas y los tonos abrasivos y digitalizados que se encuentran en el corazón del disco. Cada permutación del tribal guarachero golpea con fuerza, lo que resulta en la liberación más directa y estimulante de Beatriz hasta el momento. – Pablo Acuña


12. Blau Grisenc – Sustracciones / Adiciones

Con uno de los art covers más hermosos de todo el año este disco lanzado en dos partes contiene atmósferas transformadoras que permiten a la artista Carla Alfaro aka Blau Grisenc darle un cierre a su proyecto para posiblemente renacer de sus cenizas, convirtiendo este álbum en parte de la historia de la música electrónica experimental de Costa Rica y en el perfecto calmante de mentes inquietas. – Stuart Roldán


11. FKA Twigs – Magdalene

Una vez más, FKA Twigs desafía el género y sus distintas clasificaciones con
su mas reciente producción. A pesar de lo difícil que parece definirlo en una sola categoría, su sonido es impresionantemente cohesivo. Una composición teatral llena de ritmos y melodías místicas llenas de fantasías. A la hora de evaluar obras de artistas de su mismo espectro creativo, se tiende a pensar que menos es más, sin embargo, en casos excepcionales, como lo es FKA Twigs, sus diferentes caras siempre consiguen encontrar la perfecta forma de alinearse. Presenta un enfoque mucho más maduro y crudo a la hora de contar historias de amor, y la facilidad con la relata sus vivencias confirman la autenticidad de sus sentimientos. Magdalene demuestra nuevamente la clase de fuerza natural imparable que posee la artista. – Jimena Pizarro


10. Big Thief – Two Hands

La madurez y el crecimiento que Big Thief ha tenido se siente. Hemos visto evolucionar a una banda que desde que está bajo los reflectores nos demostró que tenía talento; mucho talento. Se nota lo mucho que la banda se ha acoplado, como sus dos producciones anteriores los han acercado para llegar a una tercera dónde la música y la lírica se acoplan de una forma maravillosa, además de como su vocalista Adrianne Linker y su forma de escribir cada vez cala más. Two Hands esta cargado de sentimientos como el duelo y la nostalgia, pero vistos desde el lente del optimismo y la esperanza. – Migue Chaves


9. Gianluca – Ying Yang

Un producción honesta, limpia con letras profundas que ponen a reflexionar y caer en un mundo de contradicciones y búsqueda personal. Con la compañía de la estrella pop, Javiera Mena, Pedro Ladroga, Gepe y Pablo Chill-E, Gianluca da un quiebre en el primer larga duración y nos sumerge en un estado de ensoñación en el que fantasea ideales, como pudimos prever en FlotandoYin Yang se transforma en la pieza que funciona como eje para comprender la humanidad del cantante y los desafíos musicales que se propuso. – Pablo Acuña


8. Weyes Blood – Titanic Rising

Un disco que disecciona y deconstruye el amor de una forma minuciosa. Un viaje que sumerge a lo más hondo de la experiencia amorosa, para luego mostrar una luz esperanzadora. Con la melancolía como estandarte, Weyes Blood en este álbum muestra una faceta muy dulce, muy sentimental, muy vulnerabilizada. Al final es una experiencia intensa, suave y cálida. Además, Titanic Rising une a lo moderno y lo clásico, es un puente que logra atar a ambos y crear un sonido en diálogo entre ambas épocas. – Miguel Chaves


7. Kelsey Lu – Blood

Kelsey Lu a los 18 años dejó su hogar para buscar cómo crecer como artista. Y vaya que lo ha logrado. Un EP en el 2016 la empezó a guiar por ese camino, pero con Blood, su álbum debut, queda consolidado su sello. Ligeras influencias a lugares del género del R&B de Solange, en ocasiones la simpleza de Lana del Rey y la melodía vocal de Hannah Reid de London Grammar, junto con un talento con el chelo que utiliza en varias de sus canciones, le da un sentimiento más sofisticado a su música que por ende trae a la mes una frescura a la música hecha por gente joven en la actualidad. Desde “Rebel” como una canción metódicamente pensada para dejar en claro el tono del resto del disco, pasando por ese bellísimo cover de “I’m Not in Love” hasta cerrar con la canción que nombra el disco, con una clase y maestría como si llevara décadas en el negocio. – Daniel Matarrita


6. Lingua Ignota – Caligula

Caligula de Lingua Ignota es un álbum que reúne la incomodidad del noise y la armonía del neoclasicismo de la música instrumental. Una mezcla que da un resultado monumental. Desde la vulnerabilidad, la artista abre su pecho para mostrar densos parajes dentro de ella, sentimientos que casi se vuelven asfixiantes. Somos testigos de su pesadez, pero a la vez se nos muestra un renacer de una energía combativa que lee al mundo como un lugar hostil, uno de muy difícil tránsito. Desde experiencias asfixiantes, la artista testifica e impregna todo su álbum con atmósferas pantanosas, además de una constante sensación de desgarro que atraviesa cada canción. – Miguel Chaves


5. Triad God – 黑社會 Triad

Sin ser “agresivo” ni nada por el estilo, el álbum de regreso de Triad God después de 6 años, Triad, no es un disco fácil de digerir, esencialmente redefiniendo el término “hip hop experimental” mediante la mezcla de rap cantonés con sonidos ambient y new age. Es extraño, incluso un poco repulsivo en algunos puntos, pero uno todavía quiere volver a escuchar una y otra vez, aunque sólo sea para darle sentido a lo que se escuchó. Y una vez que se es capaz de encontrar sentido, uno empieza a encontrar su belleza. Y hay mucha de ella. – Tomás Gauna


4. Milton James – Pretemporada

En su aventura solista, Milton Mahan tuvo un salto cualitativo realmente asombroso. Milton adquirió una visión estereoscópica y sofisticada del pop, ambiciosa y desjuiciada, cuya mayor virtud es aunar estilos a menudo disociados como el disco, la canción melódica, el electro, el funk, los arreglos orquestales, la electrónica y el pop (siempre), en una amalgama coherente, que puede presumir de un eclecticismo. – Pablo Acuña


3. Sharon Van Etten – Remind me tomorrow

Sharon Van Etten volvió muy temprano en el 2019 generando una expectativa gigantesca para su regreso después de cuatro años en los que entre muchas otras cosas más, finalizó sus estudios en Psicología, fue parte del elenco de la serie de Netflix, The OA, tuvo una hija y dejó de vivir en New York. Pero de cierta forma, todos estos cambios le dan más peso a una evolución y crecimiento de ella tanto como performer así como compositora. Remind Me Tomorrow nos muestra una Sharon más segura de sí misma, con una visión creativa mucho más amplia. El viaje que nos da a través de esos poco más de cuarenta minutos es uno movido, con diferentes temas, más maduro y que toca exactamente los sentimientos que se propone sin llegar a ser forzado o artificial. – Daniel Matarrita


2. Cupido – Préstame Un Sentimiento

En papel, los distintos elementos que componen a Préstame un Sentimiento pueden percibirse como una sobrecarga de cultura del internet: Pop de alcoba retro, estética kitsch ochentera, narraciones de auto-flagelo romántico, referencias a los Simpson, un estrafalario trapero como frontman, etc. Sin embargo, tan solo son necesarios un par de segundos de los cálidos sintetizadores de “No Sabes Mentir” para caer en cuenta de que no existe ironía o cinismo alguno en la propuesta de Cupido. El caótico Pimp Flaco se modula lírica y melódicamente en sintonía con las amenas texturas anacrónicas de las instrumentaciones de Solo Astra, resultando en un genuino y sentido ejemplo de arte naïf; una celebración generacional de la nueva sinceridad donde vivir en un piso pequeño y apropiar el narcisismo se convierten en una bandera ondeada con orgullo. – Alonso Aguilar


1. Cate Le Bon – Reward

Para Cate Le Bon la gratificación no es algo inherentemente positivo; se trata de un mecanismo que perfectamente puede ser siniestro, dependiendo de la relación entre emisor y receptor. A su parecer, en tiempos regidos por  miradas superfluas e inmediatez, todo concepto de este tipo pierde significado, y Reward es la traducción musical de esta lucha por aferrarse a algo. La reclusión auto-impuesta de la artista galesa es evidente a través de cada sentida melodía vocal y frase teñida de melancolía confesional. Se trata de un dinámico viaje emocional en el que la introspección y la confusión se tornan protagonistas, y lo hacen evadiendo cánones de cómo “proyectar nostalgia”. Opuesto al cliché sonoro de la guitarra acústica, el acercamiento de Reward al sentir de alienación viene desde la exploración lúdica, a través de juegos polirrítmicos con instrumentos orquestales y secciones de improvisación se entrelazan perfectamente con la potencia composicional de Le Bon. La elegancia, la mitología y el horror colapsan entre sí en este desorientador relato de la lucha constante entre disociación y cotidianidad, en la cual la soledad se torna un espacio genuino de consuelo en medio de un ensordecedor entorno externo; quizás la lección más importante para una generación perdida que entra a una nueva década con la incertidumbre como única guía. – Alonso Aguilar

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