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Mejores Discos (Anglo) 2017

ANGLO DISCOS

Muchos quedaron por fuera, muchos quizás aún no los hemos descubierto, pero luego de una larga deliberación, estos fueron los 30 álbumes anglo que más disfrutamos en este 2017. 


30. Broken Social SceneHug Of Thunder

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Después de 7 años de inactividad, Broken Social Scene nos presentan en 2017 un disco con un singular nombre, Hug of Thunder, producido por Joe Chiccarelli y mezclado por Shawn Everett, el cual lleva la emblemática pasión de esta banda de Toronto por hacer buena música entre buenos amigos.

Se destaca por encima “Hug of Thunder”, que cuenta con Leslie Feist quien para Stereogum declaró que “No quiero sonar muy Norman Rockwell acerca de esto, pero reunirme con estos chicos, es precioso para mí”.

Se imaginarán entonces lo precioso que puede sonar cada armonía y cada retoque hasta el punto que la opinión de Kevin Drew, simboliza el Hug of Thunder, como lo que “Broken Social Scene es hoy día, esto es nuestro show” “Estamos tratando de crear ese Hug Of Thunder. Ese sonido. Que abraza entre el caos”. – Pablo Acuña


29. LCD Soundsystemamerican dream

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Después de una larga espera y tras una separación que hizo pensar a sus fanáticos que no volverían, LCD Soundsystem lanza american dream (2017).

Con el característico sonido dance electrónico, lleno de sintetizadores y percusiones crudas, este álbum marca el regreso de James Murphy y compañía. Dentro del lanzamiento se habla del final de cosas como el amor o la amistad, y se explora el desolado contexto sociopolítico actual,  lo que durante poco más de una hora de duración engancha y llena de muchísimas sensaciones distintas. – Stuart Roldán


28. DestroyerKen

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En la nueva entrega de una de las discografías más amplias y notables de las últimas décadas, Dan Bejar pretende remontarse a la música de su adolescencia con guiños anglófilos a The Cure, New Order e incluso al indie pop de Sarah Records. Como es costumbre, el resultado es siempre un disco de Destroyer con sus enigmas líricos y la característica voz de Bejar , lo que cambia ligeramente es el ropaje sonoro. Pero de un personaje tan escurridizo era iluso esperar algún homenaje nostálgico, y a través de su conocimiento enciclopédico del pop y el rock de las últimas décadas ( esa especie de música de coleccionista de discos), nos canta de forma opaca sobre un mundo en decadencia repleto de “jóvenes revolucionarios capitalistas”, novios tirados en un caño y delirios de fiebre en un hospital suizo, además de repetir de forma hipnótica “La regle du jeu”, título de la clásica película de Renoir. Todo esto con una una vena fatalista, y a menudo críptica, que a estas alturas ya resulta inimitable. – Marvin Coto


27. Sampha –  Process

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Process (2017) es una brillante y emocional forma de debutar. Sucesor de Sundaza (2010) y Dual (2013), este es un disco que continua la experimentación electrónica y tiene el piano como elemento principal, lo que da a la música de Sampha un carácter único. De este se desprende su sencillo “(No One Knows Me) Like The Piano” canción que habla de su relación y la importancia que tiene este instrumento en su vida y en su carrera.

Se trata de un trabajo íntimo, sincero y emotivo, que es posiblemente una reinvención para este músico, escritor y productor londinense que, luego de su colaboración con otros artistas y productores que lo llevan a una importante maduración, da al R&B un aire distinto . – Stuart Roldán


26. Julie ByrneNot Even Happiness

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En su segundo disco, y luego de la baja recepción de su debut, la neoyorquina Julie Byrne, presenta un compendio de nueve canciones en donde sus crónicas amorosas son relatadas desde una primera persona herida, pero consciente de un futuro curador. Con un título que en lugar de pronosticar un desenlace, lo evidencia desde el inicio, Not Even Happiness demuestra que la soledad puede ser un pretexto para hacer una inmaculada muestra de sonidos. Aunque esa soledad haya sido superada, Julie Byrne juega con cuerdas y ecos para entregarnos uno de los discos más hermosamente-devastadores del año. – Alejandro Ortiz


25. MiloWho Told You To Think?​?​!​!​?​!​?​!​?​!

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Una vez más, la naturaleza introspectiva y sumamente reflexiva de Milo sale a relucir en Who Told You to Think??!!?!?!?!, un lanzamiento cargado de ritmos sutiles, jazz, vocales erráticas y una enorme sensibilidad poética y atención al detalle. En un abordaje característico al de artistas y proyectos como Busdriver, Aesop Rock o inclusive Madvillain, Who Told You to Think??!!?!?!?! presenta una inmensa variedad de temáticas, narradas y comentadas de forma sobria y elegante gracias al flow consciente de este artista de Milwaukee, que hace de este álbum una obra subversiva, compleja y que merece escucharse una y otra vez.  – José Mario Monge


24. Beach FossilsSomersault

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Crecer es jodido, y más si nos vemos aislados de cualquier manera. Entendiendo esto desde el inicio de su carrera, los Beach Fossils nos han conducido durante siete años de carrera hacia espacios desahogados donde depositaron alguna vez sus miedos, sueños y arpegios. Con Somersault, la banda empieza a desfilar con una madurez adquirida y no autoadministrada. En sus letras aun quedan rostros del temor que exorcizaron en el aclamado What a Pleasure (2011), y en sus melodías queda perenne la corteza áspera multiplicada en Clash the Truth (2013), o bien, en su debut. Somersault es la entrada triunfal que todos queremos hacer en la adultez. Reina acá la melancolía por un aislamiento que se desvanece, pero que en gran parte define el presente y donde actualmente hay una ventana con vista a un plano lleno de gratitud. Somersault es eso.  – Alejandro Ortiz  


23. LordeMelodrama

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El 2017 vivió uno de sus mejores momentos en la música pop gracias a Melodrama, el más reciente lanzamiento de la reconocida artista de Nueva Zelanda, Lorde, que alcanzó el éxito internacional gracias a Pure Heroine (2013) , su anterior (y primer) álbum de estudio.

En Melodrama, ese enfoque narrativo y temático de la artista se transforma para tomar una nueva luz, de forma más consciente y madura, pero sin dejar de lado esas sensibilidades que le valieron el reconocimiento como una sensación del pop. Variado, dinámico y pegajoso, Melodrama es un álbum bastante cohesivo y cargado de hits que sin duda iluminó la escena pop de este año. – José Mario Monge


22. JlinBlack Origami

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Jerrilynn Patton, productora originaria de Indiana, nos entregó este año otra colección de música percusiva e inquieta, partiendo de la ya vasta tradición del footwork, pero a la vez trascendiéndola desde su posición periférica, tanto en el aspecto  geográfico como en el de  género. Black Origami es un álbum que tiene como centro el ritmo, con patrones complejos que parecen estarse transformando en cada barra y los numerosos samples vocales sirviendo como soporte a esta complejidad, en vez de agregar algún tipo de melodía. Por momentos remitiéndose a la música de percusión del oeste del Africa y en otros al más frenético Drum & Bass, el álbum es una experiencia agotadora e intensa además de un exponente notable de lo que el crítico Mark Fisher denominó “psicodelia rítmica”. – Marvin Coto


21. Vince StaplesBig Fish Theory

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De su prometedora carrera ya lo sabíamos (casi) todo. Con varias producciones intachables que le valieron un colosal curriculum, hasta figurar en la gira norteamericana de Tyler, the Creator; Vince Staples siempre ha parecido estar adelantado a muchos de su generación. Con su segundo disco, Vince hila las más singulares melodías e hitos del rap contemporáneo para entregarnos su idea de adaptación y ambición. Y si de apetencia se trataba, el rapero californiano supo cómo consumarla al incluir en su cartera musical a artistas con un calibre impecable como Damon Albarn, Kendrick Lamar, Kilo Kish, Ty Dolla $ign,SOPHIE, Jimmy Edgar, y Flume (¡¿se necesita alguien más?!). Una aplastante cátedra de sonidos festivos. – Alejandro Ortiz


20. ElderReflections of a Floating World

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Después de los dos increíbles LP’s Dead Roots Stirring (2011) y Lore (2015), Elder nos provee de nuevo con una dosis masiva de stoner rock, de la mano de su nuevo álbum, Reflections of a Floating World, un lanzamiento que combina elementos de rock progresivo, heavy psych y sludge metal con la fórmula musical en constante evolución de esta magnífica banda de rock pesado. Mediante tintes psicodélicos, percusión notablemente dinámica y riffs excepcionales, Reflections of a Floating World es una experiencia musical inolvidable, que consolida a esta banda como uno de los mejores proyectos de rock del año. – José Mario Monge


19. Kamasi WashingtonHarmony of Difference

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Desde que Kamasi lanzó The Epic (2015) su punto central es tener un acercamiento progresivo al jazz. Aunque no invente nada, el gran valor de este nuevo álbum es que redescubre la historia reciente del jazz a un público que no le es intrínsecamente propio. – Pablo Acuña


18. AlvvaysAntisocialites

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Alvvays (2014) fue el álbum perfecto para el gran debut de la banda de Toronto. En su segundo lanzamiento no tienen intención alguna de modificar esta esencia que los popularizó, siguiendo con el lo-fi, coros felices y arraigados con letras que son el antónimo a todo eso, esta vez enfocándose en las rupturas y sus distintas fases, lo cual no signifique que Antisocialites sea más oscuro que su predecesor, solo un poco más calmada y con ideas mejor ordenadas. – Pablo Acuña


17. LapaluxRuinism

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En Ruinism el productor Stuart Howard pareciera hacer volar en mil pedazos las bases estilísticas del muy vapuleado subgénero del chill-out, como si tomara un track olvidado de alguna compilación “Café del mar”, lo desarmara y volviera a construir algo nuevo mucho más sombrío y misterioso. A ratos pareciera seguir la estela de lo más interesante de lo que se llamó Trip Hop y lo mezclara con la sensibilidad de la música de baile de los últimos 15 años, e incluso hasta se puede percibir algo de la estética espectral de Burial y sus reminiscencias a madrugadas frías y voces entrecortadas. Canciones con una base rítmica casi inexistente, de estructura vacilante y abstracta se alternan con excursiones que se acercan al territorio del 4/4 pero que mantienen el mismo carácter vagamente amorfo y desorientador, haciendo que Ruinism mantenga el difícil balance  entre lo extraño y lo emotivo. – Marvin Coto


16. BrockhamptonSaturation / Saturation II / Saturation III

Luego de pasar inicialmente desapercibidos con su debut el año pasado, un diverso grupo de jóvenes tejanos tomó por asalto el 2017 y se convirtió en su boy band oficial. Con tres LPs en el lapso de 6 meses, Brockhampton literalmente saturó la escena hip-hop con su carisma desbordante, química instantánea entre miembros, y producción variada que alterna entre bangers desenfrenados como “Boogie”  y sentidas baladas como “Face” sin problema alguno. Si lanzar casi 50 temas en un año es ya un evento por si solo, hacerlo con un sello de calidad  tan idiosincrásico como lo ha hecho Brockhampton lo convierte en un hito. – Alonso Aguilar


15. Richard DawsonPeasant

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Folk. Música experimental. Singer/Songwriter. Avant-Folk. Lo-Fi. A Cappella. Richard Dawson abarca todo esto y más en su más reciente álbum Peasant, una mezcla intrigante de elementos musicales que marca uno de los lanzamientos más diversos y entretenidos del año. Pasajes instrumentales erráticos, guitarra, cuerdas, instrumentos de viento, y una voz magnífica son solo algunas de las cualidades de este álbum de “anti-folk”, que acompañado de historias impecablemente descritas conforman una obra maestra del folk contemporáneo en este nuevo lanzamiento de este artista de Inglaterra. – José Mario Monge


14. Blanck MassWorld Eater

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Luego de años explorando las vertientes más amenas del noise y la música industrial en Fuck Bottoms y ocasionalmente como Blanck Mass, Benjamin John Power retorna a sus raíces abrasivas con World Eater, una oda a la disonancia construida a partir de atmósferas opresivas, texturas efervescentes y ritmos amorfos. Este es el tipo de álbum apocalíptico que sirve de banda sonora ante el fatalismo del panorama, y es ejemplo de las posibilidades creativas en tiempos de adversidad. – Alonso Aguilar


13. The War On DrugsA Deeper Understanding

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Después de tres años de su último trabajo (Adam Granduciel se ha comprometido a sacar un LP cada tres años) The War On Drugs tenían un listón excesivamente alto que sobrepasar: los exitosos de Slave Ambient (2011) y sobretodo Lost in the Dream (2014). Para llevar a cabo este cometido, el grupo de Filadelfia firmó con Atlantic, y A Deeper Understanding es el primero de los dos álbumes acordados con el sello.

Habían muchas expectativas de que el grupo caería en una artificialidad en la que han caído muchas bandas llegadas a la cúspide, como es el caso, y sobretodo después de firmar un gran contrato con un sello/multinacional.

Sin embargo el resultado es un rock con aroma a años ochenta. La fórmula sigue basándose en los matices que les han llevado a ser referencia del rock americano en la presente década. Composiciones cargadas de momentos intensos compuestos por reconfortantes riffs de guitarra, bajos increíbles, y el cuidado por cada segundo, cada detalle. – Pablo Acuña


12. Tyler, The CreatorScum Fuck Flower Boy

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Luego de su divisorio Cherry Bomb (2015), la  carrera musical de Tyler, The Creator parecía encontrase en una encrucijada. Sus provocaciones adolescentes se estaban agotando y luego del gran Wolf (2013), sus temáticas de introspección se estaban volviendo un tanto redundantes. Como respuesta llegó Scum Fuck Flower Boy, un álbum que más que un regreso, se siente como un renacer para el irreverente rapero californiano.

Se trata de su trabajo más personal a la fecha, y sus exploraciones íntimas vienen acompañadas de una acogedora estética sonora que juega de gran manera con elementos de R&B y Soul para evocar la sentida melancolía y vulnerabilidad que permea esta nueva faceta artística de Tyler. – Alonso Aguilar


11. Sorority NoiseYou’re Not _____ As You Think You Are

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Luego de lanzar con Old Gray, su proyecto alterno de screamo, uno de los álbumes más devastadores y oscuros jamás concebidos en Slow Burn (2016), Cameron Boucher retorna al sonido energético y las vibrantes melodías de Sorority Noise con el que sin duda es el lanzamiento emo del año.

Si el genial título no fuera suficiente, You’re Not _____ As You Think You Are sobrelleva cualquier expectativa con letras brutalmente honestas en su tratamiento de la depresión y la inseguridad, coros que invitan a ser gritados con los ojos cerrados y un sonido punk melódico con urgencia e ímpetu generalmente ausente en el panorama del rock contemporaneo. Muchos álbumes en este listado nos sumergen en ese sentir de desolación (Boucher produjo el de Julien Baker, por ejemplo), pero solo Sorority Noise nos lleva a esa catarsis grandilocuente y agridulce que es levantar los puños, mover la cabeza en desenfreno y gritar a todo pulmón. – Alonso Aguilar


10. The Mountain GoatsGoths

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The Mountain Goats regresó este año con Goths, un álbum conceptual acerca de la escena gótica de los 80’s y 90’s. Este lanzamiento llega después de su LP Beat the Champ (2015), en el que John Darnielle y compañía tomaron la lucha libre como inspiración para realizar una obra temática llena de referencias y personajes de este deporte. Goths, por su parte, es un álbum colorido, bien pensado y repleto de pequeños detalles y pasajes musicales memorables, que resuena en la cabeza del oyente aún con la característica ausencia de guitarra en sus canciones. Cargado de instrumentos de viento, secciones de jazz y un tratamiento atmosférico sorpresivamente adecuado para la temática, Goths es un álbum que pretende abordar no sólo la escena gótica en sí, sino también el lugar en el mundo de las personas que vivieron este fenómeno cultural en décadas pasadas. – José Mario Monge


9. IdlesBrutalism

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Si una banda supo canalizar todo el descontento e ira del incierto panorama del 2017, esta fue Idles. En su debut, la joven agrupación británica condensa su energía en una frenética y avasalladora descarga de enojo, conformada a partir de potentes bases rítmicas, vocales desenfrenados y riffs vigorizantes, pero sin perder el enfoque directo y primal que hace de temas como “Mother” y “Well Done” himnos punk contemporáneos. – Alonso Aguilar


8. Jay-Z4:44

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Leyenda consagrada del género. Figura referente en la cultura popular. Legado musical innegable. Luego de más de 30 años de carrera, en teoría Jay-Z se encuentra en ese momento de comodidad en donde no le tiene que probar nada a nadie, pero 4:44 llega a contradecir esta noción. En su decimotercer álbum de estudio, el artista nacido como Shawn Carter no solo deleita con su trabajo más cohesivo y mejor logrado en decadas, sino que expone su faceta más personal y vulnerable, todo esto a través de la vibrante producción orgánica del legendario No I.D.

No se trata de Jay-Z en 2017, se trata de Jay-Z en estado de gracia, y eso es algo bello y atemporal. – Alonso Aguilar


7. Julien BakerTurn Out The Lights

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Lograr dos buenos discos seguidos es toda una hazaña y más si se hace a los 22 años. Si no, que Julien Baker hable de ello. La cantautora ha recorrido durante los dos últimos años los rincones más sobrevalorados de la juventud, y ahí ha encontrado una manera de cimentar su propia narrativa hablando del crecimiento bajo un enfoque queer. Al apagar las luces Julien Baker suena afligida, pero también dispuesta a enfrentarse contra esa oscuridad. Bajo los ecos de sus cuerdas y una voz que se va acrecentando y pareciera que está apunto de romperse a llorar, Baker ya no tiene miedo. Así como ella quiere que el oyente vislumbre desde sus circunstancias que la valentía es una decisión, no una recompensa. Dentro de sus sábanas folk, la cantautora no se agita ni pretende ser más ambiciosa. Solo ha reforzado su refugio con piezas más fuertes y que suenan a honestidad. – Alejandro Ortiz


6. Bell WitchMirror Reaper

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Muchos discos hablan sobre la muerte, pero en su tercer álbum de estudio la banda estadounidense de Funeral Doom, Bell Witch, se propuso evocarla musicalmente. Con tan solo un tema y una duración de más de una hora y 20 minutos, este se trata de uno de los lanzamientos de música extrema más ambiciosos de la memoria reciente, y la intrincada ejecución se encuentra a la altura. Mirror Reaper es un viaje sensorial por pasajes oscuros y desolados, donde el ritmo letárgico hace del dolor la única guía en este mundo de atmósferas ominosas y frías texturas sonoras. Con su conceptualidad reflexiva y deliberada progresión dantesca,  Bell Witch transporta a la experiencia musical más teatral del 2017. – Alonso Aguilar


5. KelelaTake Me Apart

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Dos mixtapes y un EP después sucedió. Kelela lanzó su esperado disco debut. ¿El veredicto? Un monumento futurista del R&B. Luego del revuelo que supo causar desde del 2013 haciéndose de un nombre pesado, la artista de origen etíope, Kelela Mizanekristos, licuó las emociones que le han dejado relaciones amorosas junto a varios beats y esquemas estilizados. Take Me Apart es un reto asumido y que como las buenas cosas “que llegan con su tiempo”, se convierte en una pieza memorable construida a partir de feminidad e innovación. He aquí un viaje por más de una decena de canciones con personalidad que le rinden honor al desenvolvimiento personal y que juegan simultáneamente con las aristas del grime, el synth y el pop. – Alejandro Ortiz


4. Laurel HaloDust

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Después de adentrarse en su versión muy personal del techno y hasta ciertos elementos de jazz, el regreso a las voces en Dust podría presagiar el disco más “pop¨ de Laurel Halo desde sus primeros Eps que remontan a inicios de esta década. El carácter supuestamente más accesible resulta engañoso porque el disco toma rutas inesperadas en donde incluso las voces muchas veces están a cargo de colaboradores y no de la misma Halo, quién trata de escurrirse de los lugares comunes de “intimismo” y “confesionalidad” a las que tantas veces son sometidas las artistas femeninas. Si Dust es un disco de pop, lo es más como una provocación: la idea de lo que el pop electrónico podría ser si se liberara de ciertas convenciones. Este carácter hiperactivo del disco por momentos lleva a recordar a Mouse on Mars, aunque sin llegar a las cumbres farsescas de los alemanes. Halo es mucho más contenida e incluso llega a incluir pasajes de carácter plácido dentro del caos, creando de esta manera un disco complejo que está constantemente cambiando de forma, a veces sin que nos demos cuenta.  – Marvin Coto


3. IglooghostNeo Wax Bloom

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En el 2015 Iglooghost fue firmado por Brainfeeder (sello de Flying Lotus) con tan solo 18 años. Inmediatamente mostró su potencial con un alucinante EP donde el breakbeat, la electrónica experimental, el hip-hop y el glitch se conjugaban a través de una visión colorida e idiosincrásica. Neo Wax Bloom es la consolidación de ese potencial.

Durante 41 minutos Seamus Malliagh crea un collage sonoro totalmente avasallador en su ritmo frenético y estructuras caóticas. Se trata de una oda al maximalismo que apropia todo el exceso y la saturación de la contemporaneidad y la canaliza a través de densos bangers retro-futuristas.  Si el meme de “vivir en 3017” aplicara a un álbum, sería a este. – Alonso Aguilar


2. SZACTRL

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Solana Rowe llegó a despejarnos e inquietarnos justo a mitad del año. Como una puerta hacia un oasis en medio de tanto tumulto, el R&B de SZA se nutre de tantos matices que terminan de orquestar magníficamente la inseguridad de una mujer de 27 años. Acá, donde el control (tomado como metáfora-pilar) se debate entre las emociones y las circunstancias que rodean a la cantautora, no hay chance para aquellos que quieran dictaminar juicios. El podio le corresponde a SZA y con su honestidad, nos hace flotar -pasando por varios tramos turbulentos, claro- hasta encontrarnos dentro de un disco que toca las llagas a medida de purgar los errores y bailar a su compás con ojos cerrados y en cámara lenta. – Alejandro Ortiz


1. Mount EerieA Crow Looked At Me

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La música, y las expresiones artísticas en general, suelen ser un espacio ideal de consuelo y catarsis para canalizar el duelo. Si bien esta idea es cierta para una mayoría, y se ha reforzado con una impresionante tendencia en años recientes con lanzamientos de la talla de Blackstar (2016) de David Bowie, Skeleton Tree (2016) de Nick Cave o Carrie & Lowell (2015) de Sufjan Stevens, el nuevo álbum de Mount Eerie existe en una dimensión completamente diferente.

Luego de perder a su esposa, víctima de cáncer, Phil Elverum no filtró su dolor a través de la estilización o trató de hacerla digerible desde algún enganche sonoro. No.  A Crow Looked At Me es un testamento documental sobre la crudeza de la depresión. Es una mirada invasiva hacia el alma quebrantada de un hombre incapaz de lidiar con el dolor en el momento; aquel que no encuentra enseñanza alguna en la experiencia y que no quiere dejar ir.  Es leer el diario íntimo de alguien cuya desolación ha carcomido cualquier otro sentimiento.

La narración es observacional y cotidiana, mientras que la sutil musicalidad se torna sublime en su carácter complementario. Cada palabra recitada resuena por el sentir abrumador de los vocales quebradizos. Esta es música que no tiene intención alguna de entretener o ser disfrutada. Es una escucha devastadora, densa y por momentos hostil en su franqueza, pero justo por ello funciona.

En tiempos tan convulsos como el 2017, A Crow Looked At Me es un recordatorio de volver a mirar hacia adentro y confrontar lo universal desde las batallas personales, por más insignificantes que puedan parecer en el amplio panorama de lo universal. La idea que explora puede no ser nueva, pero pocas veces se ha hecho sentir de forma tan palpable y visceral: la muerte es real. – Alonso Aguilar

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