Review: Vyctoria en Costa Rica

“Nosotros fuimos Vyctoria”

Por Alonso Aguilar
Fotografías por Ignacio Sequeira

Eran cerca de las 8:30 de la noche. La lluvia caía torrencialmente en los alrededores de Los Yoses. Dentro del Bar La Burbujita el agua se filtraba por el techo y el suelo empezaba a inundarse. El panorama parecía tan devastador como el hardcore que salía de los parlantes del recinto.

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Para la alegría de los melómanos presentes, la determinación DIY de los involucrados en la gestión del evento (gracias Tierra Negra) logró ajustar de manera precisa, y a eso de las 10:00pm (luego de cerca de una hora de atraso), ya Les Enfants Terribles se presentaban.  

El trío enganchó a los presentes con sus barreras de distorsión,  envolventes grooves de bajo y profundos vocales.  En vivo, estos elementos se conjugan de una manera que hace al sonido de la banda difícil de encasillar, pero las influencias de darkwave, shoegaze y post-rock hilvanan oscuras atmósferas que ponen al cuerpo a moverse lentamente.

Luego vino el turno de Primo. La banda se ha venido consolidando como uno de los actos emergentes más activos en la escena nacional, y su el intenso despliegue de su puesta en escena es muestra clara del porqué.

Sus cuatro miembros deleitaron con su post-hardcore lleno de sentimiento, en donde los vocales desgarradores y la potente percusión se complementan con riffs enérgicos que impactan con su contagioso ímpetu de melancolía visceral.

A eso de los 11:30 llegó el momento esperado. Los miembros de Vyctoria tomaron sus instrumentos, y bajo el manto de una infernal luz roja, sumergieron a los presentes en los apocalípticos paisajes sonoros que evoca su música.

NiñoBajo

Durante cerca de una hora, la banda mexicana jugó con el diálogo entre la calma y el caos. Los acordes de la guitarra se transformaron en masas amorfas de distorsión, mientras que el violín construía tenebrosas melodías sobre la creciente intensidad de la base rítmica. Todos estos elementos convergían en drones hipnóticos que progresivamente iban escalando hasta culminar en avasalladoras descargas de disonancia.

NiñoVic

La gente se volvía a ver entre sí. Algunos con las manos en sus cabezas, otros con los ojos cerrados. Todos totalmente sumisos ante este asalto sensorial.

NiñaVic

A las 12:30 el concierto culminó. Pepe, el guitarrista, agradeció al público, exaltando el hecho de que la presentación estuvo a punto de no darse. Al final de la noche, las adversidades sirvieron solo para añadirle al sentir de catarsis. Fue ese tipo de concierto en donde la cantidad de público se vuelve totalmente irrelevante, ya que todos y cada uno de los presentes fueron marcados por la experiencia.

Quizás con el paso del tiempo la remembranza de este pequeño concierto efectuado en medio de un gran diluvio en Los Yoses se haga más clara, y con ella venga la dimensión de la frase que Pepe dijo antes de que las luces del bar se prendieran: “nosotros fuimos Vyctoria”.

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