Orquidea, la escuela de Fede Salas

Era aquella época donde Niño Koi decidió darse un descanso de la música. Una época que por dicha ya es pasado. Pero en aquel momento, uno de sus integrantes no podía quedarse con los brazos cruzados esperando que pasara el tiempo para componer de nuevo.

Aquel era Fede Salas, que se vio relacionado con proyectos y bandas como Timber of Trees, Ave Negra y su proyecto personal Orquidea. El proyecto nació con la convicción de ser una plataforma de exposición musical que se enfoca en reflejar el talento individual de cada músico que forme parte de una grabación, un proyecto que invita a músicos costarricenses a grabar canciones en las cuales les gustaría participar con el fin de compartir su talento.

Orquidea es mi día a día. Todos los días algo está sucediendo con el proyecto.

Marco Fernandez (Jesus con Corte Militar) fue su primer aliado en el 2014 y grabaron con músicos como Gabriel de Camino en “Serpiente de Bronce”, Camilo de Rabia en “Sombra Tranquila” y  Milo Bekins (Timber Of Trees) y Fiamma Aleotti (Saturno Devorando) en “Keen Sour”.

Hoy en día Orquidea es el proyecto de día a día, a pesar de encontrarse activo con Niño Koi y Ave Negra. Orlando Díaz, Christopher Cubero, Mark Murillo, Marco Rodríguez, José Sáenz, Luis Bermúdez y Jorge Salazar han sido sus aliados en los dos potentes y ricos sencillos que han sacado, “MDCI” y “Alta Magia”.

Aprovechamos para hablar con Fede sobre la esencia del proyecto y su día a día.

La pregunta más importante, ¿qué viene para Orquidea? ¿Qué está preparando?

Tenemos un registro de canciones, tanto viejas como nuevas. Ya hay varias canciones grabadas, unas a medio palo, otras les falta composición y también hay ideas sueltas por ahí. Estamos trabajando en paralelo varios sencillos, un par de EPs, un LP y ojalá terminar de ensamblar una banda para tocar en vivo este año.

¿Cuáles características tiene el proyecto y que colaboraciones se contemplan?

Creo que una característica o requerimiento general de Orquidea es que el proyecto no se aferre a ningún género. La idea es componer algo diferente cada vez, dependiendo de quiénes sean los colaboradores. En este momento los colaboradores activos son Orlando Díaz, Christopher Cubero, Mark Murillo, Marco Rodríguez, José Sáenz, Luis Bermúdez y Jorge Salazar; dentro de lo que son los músicos. Diego Matamoros, Michal Medynski y José Sáenz nos han estado colaborando con las grabaciones de maquetas y tracks oficiales. También hay colaboradores no activos esperando el momento indicado para integrarse.

Foto por: Lucia Acuña

Tanta música en el mundo para escuchar lo mismo toda la vida me parece absurdo.

 

¿Cuáles son las cualidades de una canción de Orquidea?

Depende de quienes estén colaborando. A mi me gustan las canciones cortas, que no se extiendan más de 3 minutos, pero no a todos les gusta ese formato. Hay canciones que se extienden con intros y outros completamente ajenos al sonido/motivo de la canción a la cual pertenecen. Hay música “clásica” que estamos fusionando con el “rock” (o algo así). Hay canciones sencillas y otras muchísimo más complejas. Tenemos de todo, esa es la gracia. Llegarle a alguien. Las personas tienden a dejarse llevar por la corriente de los géneros. A mi me gustaría que dejaran ese vicio. Que las personas escuchen un poco de todo, que varíen la monotonía de lo que escuchan desde adolescentes. Tanta música en el mundo para escuchar lo mismo toda la vida me parece absurdo.

¿Cuál es el papel que juega Orquidea en la carrera artística de Fede Salas?

Es mi día a día. Todos los días algo está sucediendo con el proyecto. Es mi escuela; básicamente estoy demasiado agradecido por todas las personas que están presentes o han estado en algún momento dentro del proyecto y me han ayudado a crecer tanto como músico y persona. De igual manera hay mucho por trabajar. Lo más importante es disfrutarlo y no estresarse, aunque me resulte un poco difícil. Necesito mucha música y mota para calmar mi ansiedad, y no todos tienen tiempo para tocar o engordar un purito.

Foto por: Lucia Acuña

¿Cómo comenzó tu vida como compositor?

Inició poco después de pasar del bajo a la guitarra por allá en el 2003 cuando tenía 13 años. Poder tener una guitarra prestada en casa y tener más cuerdas en el instrumento me dio la libertada de hacer “cosas”, llamémoslo componer. Inicié junto a un amigo del barrio y un compañero del colegio un trío de algo que pudo haber sido numetal, ahí fue cuando empecé a componer mis primeras canciones con mucha influencia de Lost Prophets, Incubus, System of a Down y otras carajadas que transmitían en MTV y escuchaban mis amigos. Me dio por escribir los tabs y aún los tengo guardados en algún folder en la casa de mi madre. Luego pasé por muchos covers para entender y practicar la guitarra hasta el 2005 que volví a componer con una de las tantas bandas de colegio que tuve, ya con otras influencias del punk, screamo y hardcore. Así se fue hasta que entré a la U y conocí a Mau Fonseca de Niño Koi que me invitó a la banda y empecé a formalizar/oficializar(?) mis composiciones con el primer álbum de la banda.

Necesito mucha música y mota para calmar mi ansiedad.

¿Cómo decides con quién trabajar?

Es decisión del músico querer trabajar conmigo a final de cuentas. Soy un mae muy necio, riguroso, perfeccionista y mañoso, creo que nadie sabe eso antes de querer participar en Orquidea y hacer música conmigo. Pueden embarcarse. No soy “el mejor” como para ponerme a buscar a los “mejores” músicos y tampoco es fácil decidir con quién tocar; obviamente esa persona tiene que tocar bien, ser creativo y proactivo, tener tiempo y equipo; pero sobretodo tiene que saber que esto lo hacemos para nosotros mismos en primera instancia. Primero nuestra satisfacción individual con la música que estamos creando juntos en una situación espacio-temporal. “Disfrutar el momento” como dicen. Esto con el propósito de desarrollarlo y registrarlo en algún momento, no sé cuando, pero hacerlo. Llegar a reproducir algo similar a lo que generas emocionalmente cuando ves una foto vieja y recuerdas los sentimientos vividos en ese momento, sólo que con sonido y un poco de curación. No vamos a hacer algo a la carrera, sin intención ni propósito. Es decir, para cerrar la pregunta, decido trabajar con cualquier músico que quiera hacer tiempo por amor a la música, por más cliché que suene. Soy un romántico.

¿Alguna vez alguien dice que no?

Favorablemente no. Todos queremos hacer música.

¿Cuáles son tus hábitos dentro del estudio?

Llegar preparado para grabar todo corrido pero bien hecho y no extender el proceso. No es sencillo coordinar una grabación, por lo menos en el caso de una banda que pocas veces tiene el tiempo para reunirse y trabajar una sesión. También están las grabaciones rápidas, maquetas u tracks que uno quiere grabar “así como ya” en la casa; para este y el caso anterior necesito un machete afilado y buena hierba. Ojalá puntualidad y compromiso de parte de los demás involucrados; y si no es así, los mejores hábitos son la paciencia, la buena comunicación y una actitud positiva. Cosas que uno a veces pierde. Todos somos una mierda.

¿Qué factores cambia el tipo de música que sientes que es necesario hacer?

Todo nuestro entorno es un factor desglosable en constante transformación, tanto físico como emocional. Todo esto se ve reflejado en la música que componemos.

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