Mejores Albumes del 2016 (Anglo)

Como 2016 llegó a su fin, no fue una sorpresa que Oxford Dictionary seleccionó “post-verdad” como su palabra del año, adecuada para un tiempo tan extraño en la historia. A pesar de la ridiculez de los últimos 12 meses, la música realmente destacó en absoluto en cuanto a las reapariciones, los debuts innovadores y las despedidas desgarradoras. Como en años anteriores, hemos seleccionado 30 de nuestros favoritos de una lista de cientos. Y como tarea tan difícil como era, creemos que la lista final es un reflejo de los mejores y más brillantes de los diversos géneros que cubrimos. Nuestra cobertura de fin de año 2016 continuará esta semana con las mejores canciones del año a nivel de Iberoamérica y Latinoamérica.


#30 Japanese Breakfast | Psychopomp

japanese(Yellow K Records)

Psychopomp es el nombre que Michelle Zauner le dio al disco que fue el debut de Japanese Breakfast, y simultáneamente un tributo a su su difunta madre. El disco cae en esa parte del espectro de la música pop en el que nos encontramos con una atmósfera veraniega, llena de melodías soleadas y alegres, pero teñida por letras que reflejan una narrativa mucho más oscura y profunda de lo que el disco aparenta. Este trabajo logra juntar una fuerte sensibilidad por la música indie pop con líricas referentes a la pérdida de un ser querido, a recordar en detalle a alguien que ya no está, y sentirse ajeno a una relación amorosa. Psychopomp es un trabajo sumamente honesto, su melancolía es palpable y hasta nos deja sentir la nostalgia que Zauner sintió al escribirlo. -Marco Gölcher
 

#29 White Lung | Paradise

white-lung

(Domino Records)

El cuarto álbum de la banda canadiense White Lung aparece como su álbum más digerible hasta la fecha. El disco contiene un producción que se dirige a una audiencia más amplia, con letras desde más perspectivas y melodías más amigables y menos agresivas. – Pablo Acuña

#28 YG | Still Brazy

yg

(Def Jam Recordings)

En Still Brazy, las narrativas sobre asesinatos, problemas raciales, pandillas, brutalidad policial, y Donald Trump son complementadas con poderosos beats por parte de Terrace Martin, DJ Swish y Hit-Boy, que retoman lo mejor del sonido de Death Row Records en la decada de los 90’s. Esto sumado con la ruda personalidad y flow envolvente de YG, y el resultado es un lanzamiento de gangsta rap que sería tan destacado hace 20 años como lo es hoy. –Alonso Aguilar

#27 Kevin Morby | Singing Saw

kevinmorby-singingsaw

(Dead Oceans Records) 

“Birds will gather at my side, tears will gather in my eyes” canta Kevin Morbe en “Cut Me Down”, disco que abre su tercer álbum como solista y que es el himno que marca la pauta de Singing Saw. Un nombre apropiado para un disco sumamente melancólico que evoca la voz de Bod Dylan y que lucha contra la ruptura y la soledad. – Pablo Acuña

#26 Weyes Blood | Front Row Seat To Earth

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(Mexican Summer) 

Ya se ha dicho que la voz de Natalie Mering evoca muchos íconos tal como Enya y Karen Carpenter, según muchos críticos especializados. Yo le agregaría que su disco triunfa en experimentar su voz popera en un ambiente psicodélico y surrealista, algo que cuidadosamente nos da una inusual serenidad distópica. – Pablo Acuña

#25  Junior Boys | Big Black Coat

Junior Boys.jpg

(City Slang)

Después del lanzamiento en 2011 de su anterior álbum, It’s All True, el dúo pasó varios años persiguiendo proyectos en solitario y paralelos, entre los que se encontraba Jeremy Greenspan trabajando en música de Caribou y Jessy Lanza. Para Big Black Coat el grupo citó a la Plastikman, Robert Hood, Dan Bell y la canción pro-house de 1986 de ESP, “It’s You” como inspiración para la grabación. Describiendo la génesis del título del álbum, Greenspan explicó: “Todas las canciones eran acerca de los chicos que vi en el pueblo que estaban solos y caminando. Quería darles una voz y todas las canciones son sobre chicos que se sienten frustrados con su vida emocional, frustrados por las mujeres, frustrados por todo. Así que el abrigo (“Coat”) se convirtió en una metáfora y una analogía de una forma de aislarse de la dureza de un invierno canadiense. Es bastante sombrío”. – Pablo Acuña

#24 Porches | Pool

porches

(Domino Records)

Pool es un disco libre de preguntas retóricas y que disfruta de una atmósfera apaciguada, pero llena de frases directas y sin rodeos. Aaron Maine, voz principal, y su banda se sumergen en esa piscina llena de movimientos naif y de un synth pop cristalino, provocando un viaje que desenchufa la cotidianidad. El disco puede terminar de comprenderse mejor con las palabras de la escritora Natalie Rinn, para Brooklyn Magazine: “Pool gives you the feeling of a couple in their apartment, and music made there that, even when not strictly about it, is driven by love.”   -Alejandro Ortiz 

#23 Whitney | Light Upon The Lake

whitney

(Secretly Canadian)

Whitney, Whitney… La banda que musicalizó viajes largos y tardes de luz dorada. Probablemente muchas personas no habían tenido un acercamiento con paisajes sonoros a là americana, pero que mejor representantes que la novel banda de Chicago para lucir el concepto. Por momentos muy psych, otros más folk y en su mayoría, rock; Whitney nos entregaron en Light Upon the Lake una nota completa que nos hace recordar que la belleza puede adquirir múltiples formas. Fuertes pinceladas juveniles, la pérdida de la inocencia y  hasta enfrentar la muerte; la orquestación de Whitney transpira libertad y gozo.  -Alejandro Ortiz

#22 Bon Iver | 22, A Million

bon-iver(Jagjaguwar)

Este disco demuestra que Justin Vernon es uno de los mejores productores contemporáneos. Su virtud recae en su habilidad para trasladar a Bon Iver de un tipo de música que se podría pasar por alto en estos tiempos a una producción súper interesante. Específicamente Justin vertió más de sí mismo en este disco, tratando de entender el mundo alrededor de él, logrando sacar un álbum por excelencia en el intento. – Pablo Acuña

#21 Car Seat Headrest | Teens of Denial

teens-of-denial

(Matador Records)

Recuerdo cuando Will Toledo solía publicar sus materiales en bandcamp, y recibía buenas dosis de angustia y cinismo. Teens of Denial, de la mano de Matador, es un disco cubierto de esa sensación pesada de lo que es la existencia. Honesto y al punto sin rodeos, un sonido revitalizador que se recubre en una notable cantidad de influencias. Canciones de más de 5 minutos que se expanden hasta lograr un portal al sonido noventero. Nuestro adolescente interno se regocijará con esto. –Migue Chaves

#20 Babyfather | BBF Hosted by DJ Escrow

bbf.jpg(Hyperdub)

Solo una mente como la de Dean Blunt puede burlarse abiertamente de un genero y al mismo tiempo apropiarlo de forma innovadora. Bajo el alías falso de Babyfather, Blunt deconstruye la cultura hip-hop y el grime a través de personajes arquetípicos y beats futuristas. Si bien concebido desde la ironía, el maximalismo expuesto en BBF es lo suficientemente envolvente para ser considerado genuinamente como uno de los mejores lanzamientos del año. –Alonso Aguilar

#19 Jesu / Sun Kil Moon | Jesu / Sun Kil Moon 

sun-kil-moon

(Rough Trade)

En una de las colaboraciones más inesperadas del año, las narrativas cotidianas y el humor seco de Mark Kozelek tomo nueva resonancia gracias a las atmosferas hipnotizantes creadas por Justin Broadrick. Variando entre spoken word, folk, post-rock y shoegaze, el maridaje musical entre Jesu y Sun Kil Moon expone la versatilidad de dos de las mentes creativas más idiosincrásicas de la música independiente. –Alonso Aguilar

#18 Leonard Cohen | You Want It Darker

leonard-cohen(Columbia)

Ciertamente era apropiado que el último álbum de Leonard Cohen, que llegó apenas tres semanas antes de su muerte en noviembre, fuera algo de su mejor material. Con su voz ronca en plena pantalla y letras aludiendo a la línea de meta, el álbum nunca sugiere un final abrumador. Aunque está claro ahora que él sabía que era su capítulo final, es un recordatorio de la atemporalidad de su música, que seguirá viviendo. – Pablo Acuña

#17 Kendrick Lamar | untitled unmastered 

kendrick-lamar(Aftermath/ Top Dawg / Interscope)

Hasta el material suplementario de Kendrick Lamar muestra un nivel de inspiración y sagacidad al que la mayoría de artistas solo puede aspirar. –Alonso Aguilar

#16 Run The Jewels | Run The Jewels 3

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(Mass Appeal)

Justo cuando el año agonizaba y las listas de fin de año se terminaban de publicar, Killer Mike y El-P levantaron la mano adelantando el lanzamiento de su tercer álbum como Run The Jewels. En esta edición, los raperos muestran su mejor repertorio de flows con varias de sus letras más incendiarias, instando a la inconformidad y a la rebelión en tiempos de incertidumbre política. La agitación viene de la mano con los beats más eclécticos de El-P hasta el momento, dándoles una dimensión más orgánica gracias a la experimentación con guitarras eléctricas, trompetas y saxofones. Este es el material más ostentoso y desmesurado de Run The Jewels, y justamente destaca en su extravagancia como su trabajo más solido. ¿Quién dijo que no hay terceras partes buenas?  –Alonso Aguilar

#15 Mitski | Puberty 2

mitski

(Dead Oceans)

Puberty II es un abrazo al alma, la joven cantautora supo cómo captar la angustia, la tristeza y la sensación de felicidad en sus letras. Además el sonido es como orquestado para realzar la admirable voz que posee. Emociones tan humanas y tan cercanas como la soledad, la angustia y la tristeza se ven planteada y manejadas como hilos por Mitski. Migue Chaves

#14 Anderson .Paak | Malibu

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(Steel Wool) 

Un título y una portada pueden no remitir a nada, pero en el caso de Malibu, estos calcan a la perfección la calidez y el color de la música de Anderson Paak. Tomando como influencia elementos que van desde el soul sesentero hasta el R&B contemporáneo, el artista californiano forja una experiencia cohesiva de sensualidad y melancolía que resultó en uno de los lanzamientos más llenos de personalidad del 2016. –Alonso Aguilar

#13 Parquet Courts | Human Performance

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(Rough Trade)

Un grupo de guitarras en 2016 no necesariamente debe contratar a una orquesta o comprar sintetizadores para crear algo de variedad en su sonido. Parquet Courts tiene claro que no quieren limitarse a tocar canciones furiosas y rápidas por el resto de su vida, por eso en “Human performance” abundan los medios tiempos y un rango temático y emocional que evoca cansancio, escepticismo y sí, incluso algo de vulnerabilidad.

El carácter frenético, acelerado y ruidoso está más aplacado pero no del todo ausente. Pero podríamos decir que no hay nada como la rapidísima “Sunbathing animal”, aunque también están ausentes aquellas canciones lentas, extensas y algo dolidas de ese álbum. Más lejos aún parece aquel “Light up gold” de 2012. Definitivamente hay menos oportunidades para que los bros se empujen y agarren a patadas. Lo que no implica tampoco ninguna reinvención radical. Siguen siendo una banda de indie rock a la vieja usanza, algo evasivos y demasiado inteligentes para su propio bien. Esto ya es una forma de clasicismo en un panorama cada vez más electrónico, en donde la idea de rock resulta algo añeja.

En ocasiones pareciera que juegan con nuestras expectativas, “I was just here” es angular, repetitiva y un poco fea, pero meten como coda una ráfaga de energía que termina en menos de 30 segundos. Incluso se dan el lujo de ponerse un poco sentimentales en “Steady on my mind” que es una canción de amor o algo casi. “Pathos paririe”  solo podría describirse como country-punk y “One man no city”  es casi new wave, a pesar de esas partes de guitarra de aire vagamente oriental que se extienden al final de la canción ( al rato un guiño a la disonancia del segundo disco de la Velvet).  El tono es ocasionalmente sombrío, las letras mencionan sentirse un captivo del sol, ser un hombre sin ciudad, ver a Berlín convertirse en un borrón y el disco empieza advirtiendonos que “el polvo está en todas partes” como si fuera algo ominoso en vez de cotidiano y normal. Todo lo anterior hace de “Human performance” un disco disparejo pero extrañamente adictivo, como si ese indie de guitarras sonara tan viejo que es nuevo otra vez. – Marvin Coto

#12 Radiohead | A Moon Shaped Pool

radiohead

(XL)

Tres décadas después, Thom Yorke y compañía crearon un álbum que fácilmente podría servir como un final deslumbrante. Pero también se siente como el comienzo de algo nuevo. Si bien es un álbum de Radiohead marca registrada, no se aferran al éxito pasado de la banda. Canaliza esos triunfos en una obra de arte convincente y resultando en algunos de los trabajos más refrescantes de la banda en años. – Pablo Acuña

#11 Jessy Lanza | Oh No

jessy-lanza(Hyperdub)

A veces utilizando un tono más eufórico, en otras más reposado y triste, Jessy Lanza consolida en este segundo álbum una sensibilidad pop entremezclada con aspectos de cierta música para clubes (algunos timbres de sintetizador, los bajos graves, esos ritmos quebrados).  Todo se sostiene a través de la voz ultra femenina de Lanza, quién llega a un punto en donde parece jugar deliberadamente con roles y arquetipos como la chica desengañada, melancólica, suplicante y a veces determinada. En todo caso seguimos hablando de pop, un género que involucra algún grado de performance, de exageración.

Desde que lanzó su primer disco, se habla mucho del  R&B con relación a la música de Lanza, pero al fin de cuentas en “Oh no” es solo una inspiración más, no es el mundo del que proviene la canadiense. Por eso las baladas son cósmicas y solitarias, como una especie de synth-pop con vocales que evocan el R&B en vez de tratar de emularlo. Incluso podría decirse que el disco tiene dos vertientes muy marcadas y en donde las variaciones de tempo son drásticas. Existen arrebatos de energía como “It means i love you” que logra construir una canción de pop excéntrico a partir de uno de los tipos de música menos pop que existen como lo es el footwork y sus derivados. Tal faceta se ve contrastada por una serie de baladas intimistas, como la particularmente hermosa “Begins”.

Me atrevería a decir que “Oh no” suena un poco como su portada, en donde vemos a Lanza vestida con una capa brillante pero en una postura reflexiva, sosteniendo su cara con la mano. Euforia, deseo, baile y melancolía. – Marvin Coto

#10 A Tribe Called Quest | We got it from Here… Thank You 4 Your service

tribe

(Epic)

¿Un álbum de A Tribe Called Quest luego de la muerte de Phife Dawg? Lo que fue visto con escepticismo y hasta con resistencia al inicio, terminó siendo uno de los lanzamientos más refrescantes del año. El sonido orgánico y jazzy de los neoyorkinos mantiene su esencia pero se diversifica lo suficiente para justificar su vigencia, mientras que temáticamente el álbum muestra el lado más humanista del grupo a través de los geniales versos de Q Tip, Phife y un reparto estelar de colaboradores. El epilogo perfecto para uno de los grupos más influyentes de la historia del hip-hop. –Alonso Aguilar

#9 Frank Ocean | blond

blond

(Boys Don’t Cry)

A pesar de que la espera fue dolorosa, para el sucesor de Channel Orange Frank Ocean se aseguró de hacerlo bien, y bajo sus propios términos. El álbum era una creación compleja, definida por la agonía, la alegría y la ambigüedad. Mientras que dejó muchos espacios en blanco para los oyentes para llenar, también es íntimo y personal. También está claro que en los largos cuatro años desde su último álbum, Ocean ha madurado significativamente, lo que le permite hacer un disco que se revela de nuevas maneras después de cada escuchar. – Pablo Acuña

#8 Angel Olsen | My Woman

angel-olsen(Jagjaguwar)

En su tercer largo, Angel Olsen trata de desprenderse conscientemente de esa esquina contra la cual la acorralaban los medios: la imagen de la cantautora folk atormentada, en parte nutrida por su primer cuerpo de trabajo, pero que no aplica para su día a día, según la misma Olsen. Las letras recorren valentías e inseguridades, son cartas a seres queridos, exes, extraños y para ella misma, entregadas bajo una paleta de Country, Rock desgarbado y Pop de cosecha 60’s. La voz de Angel quebrándose controladamente al frente y una guitarra áspera que roe entre frases. Un disco claroscuro, como la vida, resultando en su mejor trabajo hasta la fecha. My Woman, o su propia versión de si misma. –Daniel Ortuño

#7 Anohni | Hopelessness

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(Rough Trade/Secretly Canadian) 

Un valiente y hermoso álbum en solitario del artista antes conocido como Antony Hegarty. Mientras que Hudson Mohawke y Oneohtrix Point Never merecen crédito por sus co-escrituras y contribuciones de producción, ANOHNI debe ser aplaudida por este álbum de protesta, lanzado en medio de un clima político tan oscuro. Liricamente, es aplastante a veces, pero eso es parte de por qué es tan relevante. – Pablo Acuña

#6 Swans | The Glowing Man

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(Young God/Mute)

The Glowing Man es el lanzamiento final de la iteración actual de Swans, y este sentimiento de clausura permea una experiencia que muestra la faceta más contemplativa de la banda. Musicalmente el álbum se aleja de la brutalidad de To Be Kind, y aunque mantiene elementos de disonancia, lo abrasivo esta vez viene desde atmosferas hipnóticas. Durante dos horas, Michael Gira y compañía sumergen al escucha en un proceso de exploración espiritual que avasalla sensorialmente y confronta con la belleza y el horror en su estado más puro. Más que música, esto es una experiencia trascendental. –Alonso Aguilar

#5 Jenny Hval | Blood Bitch

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(Sacred Bones Records)

Un año después del parteaguas hacia un público más amplio que significó Apocalypse, girl, la noruega Jenny Hval volvió a embarcarse en un disco agitante en Blood Bitch. Volviendo a las similitudes líricas-feministas que ya había cosechado en álbumes anteriores, Jenny se reencuentra en un espectro de pop minimalista que le da el derecho de convertirse en narradora de distintas historias simultáneamente. El argumento de Blood Bitch se sustenta sobre bases cinematográficas de terror vintage y más soft dick rock; la fórmula del álbum es heterodoxa pero cautiva con cada susurro lleno de brujería pop.  -Alejandro Ortiz

#4 Nick Cave & The Bad Seeds | Skeleton Tree

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(Bad Seed Ltd.)

Nick Cave es considerado una leyenda en gran parte gracias a la forma lirica en que evoca la oscuridad y la desolación en su música, pero son contadas las veces en las que llegó a los niveles de emotividad que demuestra en Skeleton Tree. El tono nostálgico se construye a través de solemnes melodías, percusión comedida y coros llenos de añoranza, pero el verdadero protagonista son los vocales desgarradores de Cave. Desnudándose emocionalmente, el australiano hace palpable su dolor en cada palabra. Si bien el contexto de la muerte de su hijo se vuelve inseparable de la obra, la música por si sola crea un retrato intimo devastadoramente resonante. –Alonso Aguilar

#3 Solange | A Seat At The Table

solange.png

(Columbia)

Este álbum tardo un largo tiempo en llegar y es fácilmente es el mejor de la Knowles menor. Si bien ha habido muchos lanzamientos políticamente cargados en los últimos años, la belleza de la entrega de Solange es en cómo puede ofrecer reprimendas afiladas y compartir la verdadera tensión de ser negro y orgulloso, pero recubierto de ricas melodías y dirigido brillantemente por una voz divina. – Pablo Acuña

 

#2 Danny Brown | Atrocity Exhibition 

AtrocityExhibition.jpg

(Warp)

La grandeza de Danny Brown va de la mano con lo demencial de su arte, y si bien sus lanzamientos anteriores habían sido destacados, Atrocity Exhibition vino a confirmar el potencial que sabíamos que el rapero de Detroit tenía. Su flow frenético y sus rimas poco ortodoxas pintan un paraje de excesos y decadencia que es ambientado con varios de los beats más disonantes y descabellados jamás grabados. Cuesta pensar en algún otro rapero que si quiera se atreva a experimentar con las texturas abrasivas de este álbum, y mucho menos en alguien que logre conjugarlas con la maestría en que Brown evoca la esquizofrenia y el éxtasis. Una experiencia desafiante que sin lugar a duda será vista como un hito dentro del género y más allá. –Alonso Aguilar

#1 David Bowie | Blackstar

blackstar.jpg

(RCA/Columbia/Sony)

El 2016 fue un año brutal, y eso es decir poco. Después de todo, fue el año que dio inicio con el fallecimiento de David Bowie, pero no sin antes permitirle dejarnos su epitafio, la mística joya musical que fue Blackstar. En un trabajo que pareciera una carta abierta al mundo entero, Bowie nos dejó entrar en la mente de un hombre abrazando a la muerte: vulnerable, asustado, fatigado, pero a fin de cuentas triunfante, celebrando su fama, aceptando sus debilidades, dandole una ultima y elegante caricia a su carrera, a sus fans, antes de decir adiós, y que el hombre de las estrellas pudiera volver a su lugar en las constelaciones. David Bowie dijo adiós de la única manera que sabía: haciendo música que nos volara la mente. –Marco Gölcher

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