Review: FYF Fest (o como hacer un gran festival de verano)

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Por Alonso Aguilar

Cada año el inicio de la primavera viene de la mano con la temporada de festivales musicales. Durante los meses que transcurren antes del final del verano, millones de personas atiborran parques y recintos que se han vuelto tan icónicos como los mismos intérpretes que se presentan en ellos.

Aparte de la oferta masiva de colosos como Coachella, Glastonbury y Primavera Sound, festivales de una escala menor se han consolidado gracias a un énfasis en la calidad y vigencia a la hora de la selección del cartel. Este es el caso del FYF Fest en Los Angeles, que inició como el sueño de un melómano de ver shows de hardcore y punk en Echo Club y hoy ha visto pasar a artistas del renombre de Kanye West, My Bloody Valentine, The Strokes y D’Angelo.

Aparte de las luminarias de los headliners, el FYF se ha caracterizado por darle espacio a varios de los actos emergentes de mayor proyección e interés del momento, como lo han sido en años anteriores James Blake, Tobias Jesso Jr., Jessy Lanza y Alvvays, entre muchos otros.

Este 2016 el festival californiano dio un nuevo paso adelante al presentar lo que varios medios consideraron el “mejor cartel del verano” y Dance To The Radio estuvo ahí para presenciarlo.

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Día 1:

El implacable sol de la tarde de verano californiano se encontraba en su máximo esplendor cuando las puertas al recinto del festival fueron finalmente abiertas cerca de las dos de la tarde. Los asistentes se dispersaron sobre todo entre los puestos de comida, y las tiendas de merch, pero una pequeña multitud se posicionó de inmediato en el Trees Stage para ver a Alex G.

La sensación lo-fi de Bandcamp convertido en frontman deleitó al público con su humor seco, buena química con compañeros de banda, y un set que mezcló de forma balanceada  la psicodelia de los temas del Beach Music con el encanto DIY del material de DSU, RACE, TRICK y hasta b-sides como la sorprendentemente coreada “Sarah”. 

Inmediatamente después, pudimos ver una pequeña parte del set de Hop Along en Lawn Stage.

La que fue una de las bandas revelación del 2015 se presentó en un horario un tanto incómodo, pero aún así dio un show lleno de energía en donde las hermosas melodías del Painted Shut y la inconfundible crudeza de la voz de Frances Quinlan resaltaron por igual e inclusive hubo espacio para temas del infravalorado Get Disowned

Ya cuando sonaban las últimas notas de “Sister Cities”, DIIV estaba inaugurando el Main Stage con sus melodías ahogadas en reverb y atmósferas hipnóticas.

El conjunto de Zachary Cole contó con una presencia escénica bastante limitada y dejó que su show recayera casi exclusivamente sobre los psicodélicos visuales caseros que se mostraban en la pantalla, hecho que no terminó por enganchar a un público que en su mayoría esperaba al rapero de Long Beach, Vince Staples.

Aún así, Cole y compañía y lograron mover algunos cuerpos al son de temas como “Dopamine”, “Dust” y sobre todo “Doused”. 

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Alex G
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DIIV

Mientras se adentraba la tarde el flujo de personas se hizo cada vez mayor y los escenarios periféricos presentaron muchedumbres cada vez más pronunciadas. Aun así, a las 5:30 el sentimiento era que todos estaban esperando a que Vince Staples saliera a escena.

Con su aclamado Summertime 06′ aún fresco en la memoria, un EP recién salido del horno y la promesa de un show en las cercanías de su ciudad natal, la presentación del rapero de Long Beach se tornaba en uno de los prospectos más interesantes de la jornada del sábado.

Desde el primer segundo de “Lift Me Up”  Staples sorprendió con una descarga de energía y una actitud desafiante que contagió al público y generó desde dance-offs hasta moshs. Vince además, muy afín a su personalidad, dió lo que fue uno de los momentos más incomodos pero importantes del festival al agradecerle a la policía de Los Angeles por su “gran trabajo” antes del inicio del incendiario himno anti-brutalidad “Hands Up”. Definitivamente una de las presentaciones destacadas del fin de semana.

Siguiendo en la línea de momentos destacados, inmediatamente después fue el turno de Todd Terje de deslumbrar a los asistentes.

El set del productor noruego sumergió a todo aquel en las cercanías del Lawn Stage en un trance disco-tropical en donde la única opción era bailar. Esto se debió en gran parte gracias a la dimensión orgánica que la instrumentación en vivo de The Olsens le dio a los de por sí ya excelentes temas de It’s Album Time. Mover el cuerpo al son de “Inspector Norse” mientras atardecía en Exposition Park definitivamente será algo para el recuerdo de todos los presentes.

De vuelta en el ya abarrotado escenario principal, Grimes le dio la bienvenida a la noche con un colorido y estrafalario show digno de cualquier diva pop. Las coreografías intricadas de sus bailarinas y el frenético show de luces complementaron de gran manera la poco ortodoxa dulzura pop de su música, pero el verdadero protagonista de la presentación sin lugar a duda fue la personalidad de la cantante canadiense.

Justo al terminar “Kill V. Main” (su mejor canción, en palabras de la misma “Grimes”) se suponía veríamos al legendario dúo francés de electropop, Air, en el Lawn, pero considerando la cantidad de personas que ya habían en el Main Stage, esto fue imposible. Realmente un sacrificio doloroso, pero lo que vino durante la noche al menos haría olvidarlo momentaneamente.

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Vince Staples
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Todd Terje

A eso de las 9:00pm, luego de una introducción visual que marcaría el tono psicodélico de la próxima hora, empezaron a sonar las primeras notas de “Nangs” e inmediatamente después “Let It Happen”. Desde el momento en que Tame Impala tomó el escenario, los gritos y el público coreando no dejaron de hacerse presentes.

La banda australiana dio una presentación con un sonido inmaculado, un show visual hipnotizante y un repertorio que repaso éxitos como “The Less I Know The Better”, “Mind Mischief” y “Elephant”, pero al mismo tiempo tuvo espacio para deep cuts como “Music To Home Walk By”, “Why Won’t Make Up Your Mind?” y el excelente epilogo que sirvió como cierre “New Person, Same Old Mistakes” (con aparición de Lady Gaga y confeti incluido).

Una vez concluida la presentación de Kevin Parker y compañía, pocos fueron los que se alejaron de la tarima. El sentimiento de expectativa estaba en el aire y faltaban tan solo minutos para que Kendrick Lamar cerrara con broche de oro la noche.

K Dot era la razón por la que muchos compraron su entrada y viajaron cientos de kilómetros, por lo que todos lo querían presenciar lo más cerca posible, pero una vez que el reloj marcó las 11:20 y empezaron a sonar los distorsionados sintetizadores de “untitled 7”, cualquier problema o preocupación quedó en segundo plano. El rey había llegado.

Con su banda en vivo en los extremos, la mayoría de la presentación consistía de Kendrick en el escenario por sí solo, su potente música tomando el papel de protagonista en todo momento.

Con el aclamado To Pimp A Butterfly como base, Lamar repasó los momentos más icónicos de su relativamente corta pero ilustre carrera, y el público reaccionó acorde con saltos frenéticos en ambas partes de “maad city”, coreando a todo pulmón “Bitch Don’t Kill My Vibe” e “i” y bailando en “King Kunta” y “These Walls”. Esto sumado a los constantes gritos y comentarios de incredulidad. No todos los días se ve a una leyenda en su tierra natal.

En modo típico de festival, Kendrick le añadió un par de sorpresas a su set al interpretar los temas “Collard Greens” y “That Part” de su compañero Schoolboy Q, y además darle espacio en escena a los también TDE Isaiah Rashad y Jay Rock (con su ya legendario verso en “Money Trees”).

El rapero de Compton salió del escenario al término de “Wesley’s Theory”, pero retornó en medio de ovaciones y cantos de “We gonna be alright” para concluir con el sonado tema de To Pimp A Butterfly, y agradeciendo a Los Angeles y todos los que lo han apoyado desde el principio con “A.D.H.D”, tema de su debut, Section 80.

Aun con piernas agotadas, malos bronceados y prendas llenas de sudor, el único tema de conversación que se escuchaba en el camino a la salida y en el metro era el del status de leyenda de Kendrick Lamar. El recuerdo quedará para siempre, pero considerando que al día siguiente había otra extensa jornada musical por venir, realmente no había mucho tiempo para digerir lo que recién había pasado.
 

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Tame Impala
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Kendrick Lamar

Día 2:

Con la misma intensidad de calor californiano del día anterior pero con una metodología de entrada al recinto mucho más eficiente, el segundo día del FYF empezó de forma más tranquila (algo necesario considerando el día anterior).

La primera presentación del día fue la de Julien Baker, joven cantautora estadounidense y una favorita del blog gracias a su hermoso debut Sprained Ankle.
Con tan solo su guitarra, su dulce voz y sus devastadoras letras, Baker logró crear una atmosfera sumamente melancólica que complementada con su tímida personalidad terminó por encantar al público en el escenario The Club.

En un cambio un tanto brusco, la siguiente presentación a la que asistimos fue la del rapero de Florida, Denzel Curry.

El show de Curry consistió en una frenética descarga de energía y agresividad al nivel del material de Imperial, de donde se escucharon coreados temas como “ULT”, “Gook” y “Narcotic5”. Sorprendentemente, el joven de 21 años no dejó que el éxito de su aclamado mixtape abarcara todo el set, y le dio espacio a invitados como Boogie y Rob Stone y a temas de su infravalorado debut, Nostalgic 64. El público por su parte, pasó la totalidad del show saltando, haciendo moshs y en general contagiándose del fervor de Denzel.

De vuelta en The Club con un cambio igual de brusco, era el turno de otra de las favoritas del blog, Julia Holter.

La artista de Los Angeles contó con un cuarteto de cuerdas en vivo que le añadió una nueva dimensión a sus temas. Con un set enfocado en el sobresaliente Have You In My Wilderness, Holter logró cautivar con la belleza que permea su apropiación atmosférica del pop, hipnotizando con una serenidad casi teatral en donde como audiencia solo queda apreciar.

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Denzel Curry
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Julia Holter

Avanzada la tarde, la fatiga del día anterior empezó a hacerse presente y los puestos de Red Bull y zonas de descanso se veían cada vez más concurridas. Aun así, en este tipo de festival el tiempo es lo único que vale por lo que, aunque agotados y a la distancia, era mandatorio ir al Main Stage a ver el show de Blood Orange.

La presentación del artista neoyorkino estuvo cargada de la envolvente plasticidad de su música, hecho que fue llevado a otra dimensión con su repertorio de estrellas invitadas.

 Primero fue el turno de Carly Rae Jepsen en “Better Than Me”, e inmediatamente después llegó Sky Ferreira para un dueto lleno de sensualidad en “You’re Not Good Enough”. Más adelante en el set Zuri Marley se hizo presente para la soulful “Love Ya” y Nelly Furtado para la balada “Hadron Collider”.  Validando la consigna de lo mejor para el final, Empress Of encantó con su colaboración en “Best To You”.

Como cierre, y poniéndole la cereza al pastel, Dev Hynes y compañía pusieron a todos a bailar al son de la infecciosa “Uncle Acid”. Tema que indirectamente sirvió como una gran transición para el siguiente interprete por ver, Charles Bradley.

Quizás un nombre no tan sonado dentro del lineup, Bradley es uno de los artistas vivientes más particulares que hay. Su historia de vida, en donde pasó de dormir en trenes a trabajar en un restaurante a ser imitador de James Brown a tener un contrato discográfico, es tan fascinante que fue sujeto del documental Soul of America y ha generado un seguimiento de culto.

En cuanto al sonido y la estética, Bradley sorprendió al público que no lo conocía con un show que perfectamente pudo haber sucedido durante los tiempos de Otis Redding, Al Green y Marvin Gaye. Pero lo de él no es mero revivalismo. Habiendo vivido esta época, la música del veterano de 67 años mantiene un aura de genuinidad y emoción que hacen que sus canciones sean tan resonantes hoy como lo hubieran sido en 1973. Notando esto, el público respondió bailando alegremente al son de las vibras de soul y funk, dando una de las postales más memorables del domingo.

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Charles Bradley

De vuelta en el escenario principal había mucha curiosidad en torno a la presentación de Father John Misty.  Y es que en el pasado la idiosincrática personalidad de Josh Tillman ha dado para controversias. Para la fortuna de aquellos ansiosos de escuchar su música, el show estuvo enfocado esencialmente en este aspecto (aun así, los ridículos visuales deleitaron a aquellos con ansias de su humor post-irónico).

El set consistió casi enteramente de temas del excelente I Love You, Honeybear. En donde en vivo, la intimidad y el humor de las letras es representado a la perfección por la voz llena de sentimiento y las ridículas exaltaciones melodramáticas de Tillman, quien pese a hablar particularmente poco, cautivó con su lenguaje corporal y pasos de baile a un público que coreó sin complejos el cinismo melancólico de temas como “Holy Shit”, “Chateu Lobby #4” y “Bored In The USA” mientras se ponía el sol .

Pasando de un personaje hilarante a otro llegamos a Trees Stage para iniciar la jornada nocturna con el siempre entretenido Mac DeMarco.

Con un show permeado por la excéntrica personalidad campirana de Mac y sus compañeros de banda, el canadiense conquistó al público de FYF por cuarto año consecutivo. Esta vez el énfasis de su presentación estuvo en el lado más psicodélico y calmado de su repertorio, inclusive llegando a momentos de romance genuino en temas como “Another One”, “Without Me” y el cierre con “Still Together”, pero su locura se dejó ver en las favoritas “Freakin Out The Neighborhood”, “Cooking Up Something Good” y hasta en un cover de Steely Dan.  

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Father John Misty

La noche y el festival se encontraban en sus últimas horas. Luego de casi dos días de conciertos sin interrupción, eran muchos los que se acostaban en el césped del Trees Stage y esperaban a la distancia relajarse con las reconfortantes melodías de Beach House.

El duo de Baltimore no solo cumplió en este aspecto con el pop hipnótico de los temas de Teen Dream, Bloom y Depression Cherry, sino que sorprendieron con un show de luces y visuales que consolidó la misteriosa atmosfera de belleza y melancolía  como algo palpable. Esto se tradujo en bailes de movimiento lento, y ojos cerrados que trataban de interiorizar el impacto emocional de tal paraje sonoro. Sin duda una de las experiencias más estimulantes sensorialmente de todo el festival.

Si bien al finalizar el show de Beach House ya se sentía un aura de finalidad en el ambiente, aún hacía falta un último despliegue de energía para ver a los recién reunidos LCD Soundsystem.

A las 10:50pm inició el infeccioso bassline de “Us vs. Them” y apareció una bola disco gigante sobre el Main Stage. Más allá de las horas de pie,  las gargantas agotadas y la falta de sueño,  todos los presentes sabían lo que esto significaba y empezaron a moverse alegremente.

A partir de un balanceado recorrido por sus excelentes tres álbumes de estudio, James Murphy y compañía forjaron una atmosfera festiva que sumergió en un trance bailable a todos los miembros del público.

Luego de 5 años fuera de las tarimas, la aclamada agrupación neoyorkina demostró que su personalidad y pasión están más vivas que nunca, y con himnos atemporales como “Losing My Edge”, “New York I Love, But You’re Bringing Me Down” y “All My Friends” le dieron el cierre que merecía un festival de este calibre.

Más allá de todo lo que vivimos, por horarios tuvimos que descartar de antemano varios actos que anticipábamos como Sheer Mag, Kamaiyah, Explosions In The Sky, Ty Segall, Chelsea Wolfe, Preoccupations, Shellac, Corbin y Grace Jones (James Murphy fue particularmente enfatico en que “la cagamos“). Por más doloroso que sea, lastimosamente este tipo de sacrificios es parte integral de ir a un festival. 

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Beach House
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LCD Soundsystem

Con 12 años de existencia y varios cambios estructurales notables , el FYF se ha logrado consolidar como sinónimo de calidad. Esto se debe en gran parte a un entendimiento real de lo que sucede en el ámbito musical, lo que da para crear un lineup balanceado entre actos emergentes en ebullición y artistas consolidados relevantes en la actualidad en variedad de géneros. 

Luego de dos días y más de 50 actos musicales, se terminó por cumplir con creces la promesa del cartel. Sin importar lo que se haya elegido ir a ver, el festival angelino deleitó con un fin de semana lleno de presentaciones destacadas y momentos memorables que perduraran en la memoria de los asistentes y darán de que hablar por años.

Mientras esperamos ansiosamente por ver que nos deparará la próxima edición, podemos asegurar que, aún sin el appeal masivo de otros, el FYF cuenta con la receta para un festival de verano ideal. 

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