La aventura ecléctica del Primavera Sound

Por Andrés Vedova

Jueves, 2 de junio

Es temprano en la tarde y en el metro camino a Parc del Fòrum, sede del festival en el noreste de Barcelona, ya se siente la electricidad emitida por los miles de asistentes encaminados a recoger su brazalete y esperar a que abran las puertas principales. Es un día soleado y caliente, por lo que la sección de fiesta que arranca a mediodía (con DJ set, kioscos de bebida y vista al Mediterráneo) se convierte en la antesala para ponerse el bloqueador, tomarse la primera de muchas Heinekens y repasar el itinerario de las siguientes horas.

Primavera Sound ha evolucionado a pasos agigantados desde su primera edición en el 2001, pasando de una modesta fiesta de música electrónica a una prestigiosa convocatoria de actos establecidos y novedosos en el mundo del indie. En el 2016, Primavera es un formidable monstruo de festival: con 12 tarimas y uno de los lineups más llamativos de su historia, la asistencia de este año llegó a las 200.000 personas, en su mayoría provenientes de otros países europeos. Contando los DJ sets, los tres días principales ofrecen todo tipo de música independiente, alternativa y electrónica desde las 11:00 am hasta las 5:45 am. Las largas distancias entre varias tarimas y el traslape de bandas durante la misma hora requieren de cierto grado de planificación personal, más que todo para que el cuerpo aguante hasta las altas horas de la madrugada. Pero con la emoción de ya estar in situ, el entorno barcelonés suma al fuerzón y la odisea arranca sin demoras.  

Air

Tras ingresar a las zonas principales del festival a las 4 pm, el rock en vivo empieza en una pequeña tarima con el punk melódico de Beach Slang. Posteriormente, en tarimas medianas se encienden el dúo argentino de Mueran Humanos con su post-industrial berlinés, el lo-fi de Car Seat Headrest y la singular voz de Dan Bejar, cantante de Destroyer.

El primer headliner en el campo abierto de las dos tarimas principales son los franceses de Air, grandes del electropop que acentúan el atardecer a su lado y le dan la bienvenida a la noche con “La Femme d’Argent” y su jam de bajo funk. Los siguen el post-rock instrumental y atmosférico de Explosions In The Sky, antes de dar lugar al acto más esperado de la noche: Tame Impala. Entre luces alucinantes y disparos de confeti, Kevin Parker y compañía se lucen con la neo-psicodelia magistral de “Let It Happen”, “Mind Mischief” y “Elephant”, así como el debut en vivo de “Daffodils”, sonada colaboración de Parker con Mark Ronson y una grata sorpresa de su presentación. Sin embargo, un problema eléctrico suspende la actividad por 10 minutos y desafortunadamente acorta el set, pero el público no deja de corear y Parker agradece con la triunfante “Feels Like We Only Go Backwards”. Los australianos se despiden con el pulso de “New Person, Same Old Mistakes”, pieza final de Currents, su más reciente lanzamiento.

Tame Impala
Tame Impala

Luego de Tame Impala, me dirijo al otro extremo del recinto para presenciar el garage rock acelerado de Thee Oh Sees y la furia de sus dos baterías. Esto induce una breve danza por un intenso slam, antes de volver al campo grande para ver la segunda mitad de LCD Soundsystem, actualmente en su gira de regreso por múltiples festivales. Culmino la noche con el rock experimental de Battles y el chillwave de Neon Indian, justo para regresar al apartamento de mi anfitrión rozando el amanecer.  

Viernes, 3 de junio

En el segundo día de este viaje musical, la atención se centra en la aparición de Radiohead. Su expectativa como peso pesado de la jornada resulta en el día más concurrido del festival, por lo que decido pasar la mayoría del día en el campo ferial de las dos tarimas principales. Mi tarde comienza con el psych-rock sueco de Dungen y el art punk de Titus Andronicus.

Al acercarse el atardecer, Savages resulta ser la revelación del día, y probablemente del festival. La audaz banda femenina de post-punk aprovecha el gran público a la espera de Radiohead en la misma tarima, y desata un torbellino de ruido angular, preciso y frenético con elementos de Garbage, Killing Joke y Dead Kennedys. Su cantante, Jehnny Beth, pasa gran parte del set en pleno crowd-surfing, aullando hincada sobre la multitud.  Hasta los fans más obsesivos de Thom Yorke quedan impresionados y las británicas se despiden de un público asombrado por su actitud y energía.

Radiohead
Radiohead

A las 10 pm, mientras Beirut termina del otro lado del campo, el aclamado quinteto de Oxford está por tomar el escenario. Las presentaciones de la gira para A Moon Shaped Pool en otras ciudades se han estado agotando tan rápido que para miles de asistentes ingleses, fue más sensato volar a Barcelona y conseguir el day pass del viernes que pagar por una entrada de reventa en Londres. La aglomeración por estar bien situado para verlos llega a su cúspide cuando inician las primeras notas de “Burn The Witch”, y el falsetto de Yorke durante el coro enrojece las pantallas de la tarima, formando un rompecabezas audiovisual. Tras entregar otros cortes nuevos e hipnóticos como “Decks Dark” y “Ful Stop”, el bajo estridente de “The National Anthem” enloquece al público e inicia un recorrido por un repertorio de dos horas de hits: “Lotus Flower”, “No Surprises”, “Pyramid Song”, “Karma Police”, “Idioteque”, “Street Spirit (Fade Out)”, “Paranoid Android”, “Bodysnatchers”, “2+2=5” y “There There” elevan la noche para la gran congregación ante el escenario. Yorke es un hombre de pocas palabras entre canciones, pero sus convulsos bailes indican que la está pasando bien. Su buen humor lo lleva a cerrar con la inmensidad de “Creep”, un regalo por fuera del setlist oficial y cantada por el campo entero. A las 12:15 am, acaba una presentación que logra un balance entre las ambiciones actuales de la banda y la magnitud de su retrospectiva. No se podía esperar menos de una agrupación que hace tiempo consolidó su status de fenómeno artístico y cultural.

Animal Collective
Animal Collective

Al finalizar Radiohead, paso a una tarima mediana para Animal Collective, cuyo pop experimental resalta una de las proyecciones visuales más coloridas y creativas del festival. Termina la noche con el dream pop de Beach House y las mezclas fiesteras de The Avalanches.

Sábado, 4 de junio

Superado el gentío eufórico para ver a Radiohead el día anterior, el sábado es el día de mayor flexibilidad y diversidad en el itinerario, lo que me permite un desplazamiento con menor prisa por casi todas las tarimas.  No obstante, tengo que llegar temprano en la tarde para poder entrar a una tarima secreta con cupos limitados a las 5 pm y lograr ver la actuación solista de Bob Mould, prócer del rock alternativo e influencia mayor para la generación del grunge. Con más de 30 años de carrera musical y acompañado únicamente por su Stratocaster, Mould destaca la emoción y sinceridad de sus arreglos, que incluyen canciones de sus recordadas bandas Hüsker Dü y Sugar, así como de su nuevo álbum en solitario, Patch The Sky. Con menos de 500 personas en el espacio bajo techo, vale la pena ubicarse en uno de los recitales más íntimos del evento.

Seguidamente, acudo a dos exponentes modernos del shoegaze, uno de mis subgéneros predilectos.  Primero, Wild Nothing, que incorpora el lado más new wave y liviano del indie pop, genialmente expuesto por “Shadow”. Segundo, el trío californiano Autolux, referente del nu-gaze pesado y responsable de Future Perfect, uno de mis discos favoritos de la década anterior. Juntando el dinamismo de Sonic Youth con la gravedad de A Perfect Circle, éste es de los grupos que más anticipaba ver en el festival. Durante su actuación, el guitarrista y cantante, Greg Edwards, (también de Failure) y el bajista, Eugene Goreshter, demuestran su destreza tanto con sus instrumentos como con sintetizadores y programación.  Las cabezas se sacuden con el impecable estruendo de la baterista Carla Azar (frecuente colaboradora de Jack White), que alterna con beats programados mientras asume el rol de vocalista, de pie sobre su bombo.

Al estar tan encantado por Autolux, se me hace imposible presenciar el arranque del primer headliner del sábado: Brian Wilson en su gira del 50° aniversario de Pet Sounds, disco que volcó la música popular hacia una nueva vanguardia de producción y sirvió como punto de partida para Sgt. Pepper.  Aunque no logro llegar a tiempo para esa parte de su set, Wilson brinda más hits de The Beach Boys, como “Good Vibrations”,  “California Girls” y “Surfin’ USA”. Tocando para personas que probablemente lo conozcan más por la reciente película biográfica “Love & Mercy” que por los acetatos de sus padres, la reacción es festiva y alegre ante la familiar universalidad de su música.

Deerhunter es el siguiente gran nombre en el campo durante el atardecer, presentando su último disco Fading Frontier y la variedad de su indie kinético, que cierra con “Snakeskin”.  Llega el momento para ver a otra influencia importante para muchas de las bandas convocadas al festival, PJ Harvey.  Acompañada del guitarrista Alain Johannes (Eleven, Chris Cornell, Queens Of The Stone Age), Polly Jean le recuerda a todos por qué ha sido musa y socia de íconos de la talla de Nick Cave, Josh Homme y Mark Lanegan.  Cuando no está tocando su saxofón en nuevas canciones como “The Wheel”, su versátil voz conquista con la serenata noirDown By The Water” y la agudez de “Let England Shake”, canción que temprano en junio es casi un presagio del Brexit. Para los que admiramos su propuesta de alt-rock desafiante y poético, su poderosa actuación se convierte en el momento más memorable del sábado.

PJ Harvey (1)
PJ Harvey

Me quedo unas horas más para los últimos shows, todos sobresalientes: el irreverente hip hop de Action Bronson, el drone rock de Parquet Courts y la extravagancia del polifacético Ty Segall, acompañado por su nueva banda de noise psicodélico, The Muggers. Es ahí donde me vence la fatiga acumulada y decido retirarme temprano (¡a las 3 de la madrugada!) para dar por concluida mi aventura “primaverense”.

Sobra decir que hay muchos artistas que me perdí, ya sea por horarios conflictivos o falta de tiempo. Ausentes de mi experiencia estuvieron Dinosaur Jr. (programado a la misma hora que Radiohead y de los peores traslapes imaginables), The Last Shadow Puppets, Sigur Rós, Lush y Moderat, así como el metal clásico de Angel Witch y Venom.

Aun así, fue imposible no disfrutar de la gran oferta, animado ambiente y excelente organización del festival en Parc del Fòrum. De alguna forma, tres días de profunda exploración de artistas de vanguardia entre headliners de renombre no se sintieron suficientes: así funcionan las ganas de ampliar el universo musical que conocen nuestros oídos. Primavera Sound sabe muy bien cómo y dónde generar esta impresión, por lo que ya se ha convertido en uno de los festivales favoritos de Europa, orgulloso de su eclecticismo y comprometido a celebrar el gusto atrevido de sus asistentes. Con su edición del 2016, se sintió con fuerza una consagración definitiva, y es un hecho que la escala alcanzada por su apertura continuará deslumbrando a los entusiastas de la música alternativa en años por venir.

 

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