Review: Kanye West | The Life of Pablo

Kanye West, The Life of Pablo (Versión en TIDAL)*

GOOD Music/ Def Jam

Puntuación: 60

Por: Alonso Aguilar

*dado al tiempo que ha durado el proceso de la supuesta remasterización, y considerando el momento de relevancia del álbum, DTTR decidió reseñar la versión actualmente disponible.


¿Cómo se le hace una introducción a Kanye West? Si bien su fama inicialmente fue construida a través de su proeza musical, el paso del tiempo ha elevado su personalidad hasta el punto de ser su rasgo más característico (para muchos inclusive eclipsando sus obras). En cualquier otra situación se diría que una cosa es el artista como persona y otra es su arte, pero en el caso de Kanye, su personalidad, sus vivencias, y su status de figura pública no solo son inherentes a su música, sino que estas son la base.

Este hecho por si solo es divisorio, y aun así Kanye no le pone las cosas fáciles a aquellos que logran asimilar su caótico yo lirico, ya que su constante búsqueda de innovación le obliga a reinventarse con cada material. Si bien el carácter camaleónico de la obra de West distancia a algunos con sus osadas deviaciones, existen argumentos fuertes para justificar la importancia de cada uno sus lanzamientos hasta el momento. Guste o no, desde la revolucionaria producción soul en The College Dropout, hasta la visceral oda al minimalismo en Yeezus, Kanye ha redefinido una y otra vez las tendencias del hip-hop comercial en el siglo XXI.

Entonces, ¿se debería esperar esto de The Life of Pablo? La campaña pública de Kanye y el hype de los medios nos indicarían que sí, pero a la hora de la hora el álbum nunca intenta serlo, y a este punto de la carrera de West, realmente no tiene porqué.

Como es costumbre, Ye se rodea de numerosas figuras reconocidas y de un equipo de productores envidiable, juntando nombres que van desde Rihanna y Metro Boomin hasta Young Thug y Madlib. Si bien en papel leer a estos artistas juntos en un proyecto es inusual, estamos hablando del trabajo de un hombre que ya juntó a Nicki Minaj, Bon Iver y Gil Scott-Heron. Por la mayor parte de The Life of Pablo se puede afirmar que las colaboraciones fueron curadas de gran manera. ¿En pleno 2016 quien más podría sacarle provecho a Chris Brown y a Kid Cudi? Aun así, a pesar del valor de la construcción individual de la mayoría de los temas, el lanzamiento se distancia de lo que se consideraría un “sentido de cohesión” .

El álbum inicia de manera magistral con la potente y trascendental “Ultralight Beam”. El tema está concebido con un sentido de atmósfera impecable, haciendo la resonancia de los elementos de góspel aún más palpable. Agréguenle una destacable colaboración de un Chance The Rapper inspirado, y tenemos fácilmente al opener más poderoso de la carrera de Kanye. Si bien imposible de equiparar el impacto inicial, la primera parte de “Father Stretch My Hands” hace un buen trabajo manteniendo la atmosfera harmoniosa con un beat sublime y reconfortantes melodías vocales del antes mencionado Cudi y el mismo West. Es en la continuación de este tema, con su sonido contemporáneo y estética de club banger, en donde se empieza a distorcionar cualquier percepción de un hilo conductor definido.

Es a partir de este momento que el disco entra en un lapso bastante desconcertante en donde las sólidas colaboraciones con Rihanna en “Famous” (tema elevado por el sample de Sister Nancy) y Young Thug en “Headlights” se intercalan entre lo que parece un descarte de Yeezus , un interludio en spoken word y la demencia absoluta de “Freestyle 4”; esto hasta concluir con la hilarante y autorreferente “I Love Kanye”, que da un necesitado momento de levedad. Al exponer tantas ideas distintas al mismo tiempo cada tema evoca una reacción y un sentimiento diferente, lo que ciertamente da un aire de frescura pero termina por ocasionar que no todas tengan la misma resonancia.

La segunda mitad de The Life of Pablo mejora exponencialmente, iniciando con el hermoso beat de “Waves”, pero consolidándose a partir de “FML”. Tema en donde se escucha a un Kanye vulnerable sobre un oscuro beat atmosférico que se complementa con las sentidas melodías de The Weeknd. El proyecto continua adentrándose progresivamente en la intimidad de West con “Real Friends” y “Wolves”.

Dentro del contexto del álbum “Real Friends” mantiene su impacto emocional y honestidad, y en todo caso se agranda gracias al sentimiento orgánica del melancólico beat en contraste con el resto del material. Por su parte, la versión de “Wolves” cambia considerablemente al sustraer a Vic Mensa y Sia, reemplazándolos con un nuevo verso de Kanye y un epilogo de Frank Ocean. El cambio ha creado infinidad de opiniones en cuanto a la “mejor” versión, pero en la opinión de este autor, las adiciones le añaden una nueva dimensión temática, además de que Ocean complementa a la perfección el tono del tema.

Otro tema cuya versión cambia, pero lastimosamente sin una justificación satisfactoria es “30 Hours”. Si bien el misterioso sample de Arthur Russell sigue haciendo el beat de Karriem Riggins fascinante, la decisión de extenderlo casi dos minutos más y básicamente desperdiciar un feature de André 3000, terminan por perjudicar el disfrute de lo que es una hermosa canción.

Hacia el final del álbum está la ya emblemática “No More Parties in LA” en donde un Kanye y Kendrick Lamar agresivos luchan por eclipsar el grandilocuente beat de Madlib. El resultado es una sana competencia llena de one-liners memorables y flows de dos artistas en estado de gracia, haciendo de este no solo uno de los mejores temas del trabajo, sino una de las mejores demostraciones de Kanye rapeando en años.

Y justo cuando se pensaba que la conclusión iba a ser en una nota alta, vienen “Facts” y “Fade”. La primera, una nueva versión del decepcionante sencillo anti-Nike, que si bien cuenta con una mejora en el beat, no salva el sonido genérico del tema. La segunda, una interesante pero incomprensible adición que parece ser una oda al Chicago House, pero el mínimo involucramiento de Kanye y la extraña colaboración de Post Malone hacen a la canción funcionar más como excentricidad que cualquier otra cosa. Hechos que hacen el final del álbum dolorosamente anti-climático.

Este es sin duda el trabajo más disperso de Kanye hasta la fecha. No existe realmente un sentimiento de cohesión que amarre al álbum, y los momentos de conceptualidad no son más que esporádicos, pero este no es álbum que pueda ser medido por estos parametros, ya que su intención es claramente otra. A diferencia del resto del catálogo de Ye, el proyecto parece no estar concebido para revolucionar la concepción del género, sino más bien servir como plataforma para que el artista explore diferentes ideas y sonidos, algo similar a un mixtape.

El aspecto subversivo de The Life of Pablo no está tanto en el aspecto musical, ya que la mayoría de las ideas ya han sido anteriormente exploradas, sino en su caos estructural, y esto es completamente valido. El problema se da cuando la falta de congruencia pasa a ser falta de consistencia, ya que si bien las disimiles ideas de vez en cuando resultan en momentos de genuina genialidad, hay otras que simplemente no funcionan, haciendo de este collage sónico una experiencia tan frustrante como fascinantemente humano a la vez.

 

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