Refresh: Ases Falsos

Suena un poco raro pensar de que es el mismo Cristobal Briceño quién maneja la página de facebook de su banda Ases Falsos. Pero tienen todo el sentido del mundo relacionar el contenido de esta página con su persona. La banda lanzó de la mano de Quemasucabeza, su segundo LP titulado Conducción, disco que incluye los singles “Simetría” y “Ejercito” (que se estreno en Mérida). Tan simpatico y excéntrico Cristobal acordó apartar un tiempo para hablar y compartir sobre la banda después de su álbum debut y detalles de su relevante nuevo disco.


DTTR: Al escuchar “Mantén la Conducción”, me da la sensación de estar en una película de vaqueros/bandoleros producida en los años setentas, por su bajo y voces. Los símbolos en la letra sugieren un viaje, un reconocimiento y una especie de rito, me recuerda un poco a escenas de “El Topo” de Jodorowski. ¿Qué significa para vos mantener la conducción y las imágenes rituales que parecen estar presentes?

CB: Lo de ritual me agrada que lo hayas notado. En efecto, esperamos que funcione como rito de iniciación al disco. Y aunque tiene un carácter ocultista, entrega varias claves para leer el resto de las canciones. Prefiero no sobreinterpretarla, creo que la canción quiere decir lo que dice. Pero para aportar algo nuevo, puedo decir que para mí mantener la conducción tiene cada vez más que ver con esperar pacientemente. Como cuando vas en el kilómetro 200 de una ruta de 500. O como dice Kafka, “todos los errores humanos son fruto de la impaciencia, interrupción prematura de un proceso ordenado”.

DTTR: En “Niña por favor”, sospecho hay una especie de atracción/repulsión por “pertenecer” o “reconocerse” en el entorno social, ese “querer no pertenecer para pertenecer” y viceversa del conflicto generado en la desigualdad sufrida por quienes somos marginados, ¿Podrías por favor referirte a esto?

CB:La canción tiene que ver con dar al César lo que es del César. Tengo la impresión de que muchos de los indignados no dudarían un segundo en intercambiar papeles con aquellos contra quienes protestan. Me parece que el resentimiento es una emoción muy valiosa, permite por ejemplo reaccionar al abuso. Pero hay que revisar la base sobre la cual se asienta ese resentimiento. Para que sea benéfico, pienso, debe estar basado en un desprecio genuino. Te pondré un par de ejemplos sobre lo que llamo resentimiento ilícito o de esclavo, aunque nos desviemos del punto de la canción. Reclama contra la FIFA y la trata de mafia, luego sigue el mundial. Desautoriza a la autoridad política y los trata de corruptos, luego va a votar.

DTTR: ¿Podrías contarnos sobre las imágenes de muerte, viaje, resurrección y magia, así como la expiación o sublimación presente que dio a luz este nuevo álbum?

CB: Es una pregunta grande y temo una respuesta grandilocuente. Baste decir con que son una recopilación de anotaciones sobre estar vivo entre tantos otros, escritas desde el final de mi juventud. Me gusta mucho la magia, ¿sabes? Y me gusta pensar que esto de las canciones es algo así como la alquimia. O al menos mucho más como la alquimia que como la literatura. Entonces es poco lo que puedo explicar con palabras. Las canciones resultan como resultan dependiendo de la mezcla. La melodía altera el significado de una frase, la armonía acentúa un sentimiento que parecía no estar ahí… qué se yo.

DTTR: En general, ¿Cómo ha sido la “conducción” personal y del grupo durante su producción?

CB: Personalmente mi vida tomó giros bruscos e inesperados. He tenido que agarrar firme el volante y creo que he salido sano, aunque ya no piense o sienta exactamente las mismas cosas descritas en el disco. Es normal, soy amigo del cambio. En cuanto al grupo, creo que ha sido nuestro trabajo más desgastante, el tramo final se hizo cuesta arriba. Lo raro es que, habiendo batallado tanto, en vez de querer darnos un descanso hemos salido anhelantes de volver a entrar inmediatamente, ya queremos empezar a grabar de nuevo. O sea que el desgaste fue ilusorio, en realidad no hemos perdido energías, sino todo lo contrario.

DTTR: Creo que Juventud Americana hay una gran cuota de añoranza, cuestión que no siento muy presente en Conducción. En mi opinión este nuevo álbum es esto mismo, mantener la conducción e ir a enterrar muertos, mantener la visión (por el momento) en la carretera. ¿Qué crees de esta posición? ¿Cuál es tu posición?

CB: No sé. Yo me siento en paz con este disco, salvo un par de detalles creo que ha quedado muy bien, bastante consistente. El Juventud Americana tiene muchas aberturas, muchas filtraciones, esa era su naturaleza, salvaje e indómita. Este es mucho más hermético, más contenido y obediente. Eso le hace bien a su concepción esotérica.

DTTR: En el sentido que te plazca… ¿Podrías referirte a “Yo no quiero volver”?

CB: Me sentí muy orgulloso de lo que logramos, el arreglo de cuerdas que hizo Francisco Rojas es maravilloso. Es una semblanza de mi relación con internet. O al menos con una parte de ella. Mis compañeros bromeaban con que debería haber incluido también el porno, las compilaciones de fails o el pool virtual, jaja… pero quería enfocarme en el potencial autoeducativo de internet. He aprendido tantas cosas que realmente siento lástima por el tiempo que vendrá, que preveo altamente censurador.

DTTR: En mi opinión, la politización de la vida cotidiana es posible en pequeños actos de consciencia. Estos ejercicios pueden estar presentes en la creación artística, y es algo evidente en las letras de Ases Falsos. Puede ser político el amor, puede ser política la muerte, pueden ser políticas las relaciones, en el lenguaje las cosas pueden ser reducidas a roles de poder, el poder también puede ser liberador. ¿Qué ocurre en vos a la hora de escribir y hacer consciente lo que te sucede y lo que sucede alrededor, de generar arte?

CB: Bueno, no pienso mucho en eso del arte, realmente no lo hago. Es un concepto que me interesa poco y nada. Sí siento un grado de responsabilidad al saber que nuestras canciones llegarán a muchos chicos del continente. Entonces me dan ganas de aprovechar esa tribuna, lo reconozco. Pero creo que lo peor que podría hacer es ponerme a declarar consignas o abrazar banderas de lucha ajenas. No soy la voz de la calle ni intérprete de ningún pueblo. De la opinión pública, acaso existe, más bien me declaro modesto enemigo. Creo que lo mejor que puedo hacer es esforzarme al máximo por extraer algo limpio desde lo más hondo de mí y exponerlo con claridad, con la esperanza de que impacte en el oyente no en su primera fachada, no en el territorio ocupado por las ideas generales de su entorno, sino que atraviese un par de capas y se aloje también en un rinconcito oscuro y misterioso. Y entonces que pase lo que tenga que pasar. Con suerte lo hará pensar una o dos cosas de nuevo.

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