Review: Festival NRMAL (Parte 2)

DÍA 2: LAS TORTAS Y EL NRMAL

Si no leyeron la primera parte tal vez no entenderán algunas cosas.


LAS TORTAS.

Nos levantamos como a las 11 con una buena cruda. Tocábamos a las 4 pero teníamos que estar desde las 2 para hacer prueba de sonido. No llevábamos sonidista y por dicha Samantha, la baterista de Cardiel que andaba de sonidista con Los Románticos de Zacatecas, nos ofreció hacernos sonido. Pero antes de encaminarnos al NRMAL teníamos que almorzar. Estábamos esperando a Sebas, Johnny D y Max afuera del lobby para ir a comer, y como se estaban tardando su rato, Russell se sentó en una grada para esperarlos. Recuerden este suceso porque va a ser kármico. A los segundos llegó un mae de seguridad a decirle que se levantara, que no podía estar ahí sentado. A rato lo confundieron con un indigente. No creo. La cosa es que los del Hotel Safi jamás se imaginarían lo que les esperaba terminado el festival. Karma en su forma más pura.

Meses atrás Felo y Russell no paraban de contarme que teníamos que comer en un restaurante que se ubicaba frente al hotel. Según ellos, las mejores tortas de México. “Va a ser el almuerzo perfecto antes del concierto” – decían. Cruzamos la calle y entramos al restaurante que parecía un baño/salón. Ordenamos la comida y se tardaba demasiado. El “chef” se había equivocado de plato. Moría de hambre. Varios minutos después nos traen la comida. Esa famosa torta. Voy a la mesa de ensaladas para echarle algo y casi no tenían nada. Éramos 6 y teníamos vegetales para 2. Al final de cuentas me comí una carne insípida entre dos panes mojados. La peor torta. Las peores tortas de México diría. Probablemente la comida que menos me gustó en toda la gira.

Soy un aficionado de la comida, envidio a Anthony Bourdain y a todos esos hosts que viajan por el mundo comiendo. Para mí viajar a México tenía que ser una experiencia tanto musical como culinaria. Esto no tiene nada que ver con el festival, solo quiero expresar mi decepción hacia esa torta. Cruzamos la calle de nuevo, recogimos los instrumentos y nos montamos a la van que nos llevaría al festival. Iba maleado camino al NRMAL pensando en esa torta, pero por dicha en el festival me esperaba “El Tinieblo” vendiendo esas gringas de la noche anterior.

*No hay foto de la torta porque no se la merece.

 


EL NRMAL.

Luego de un viaje como de 15 minutos llegamos al NRMAL. Era como ver un campo ferial detrás de un estadio. La van nos dejó detrás de dos tarimas grandes, una a la par de la otra para que el público no se tuviera que movilizar mucho entre bandas. Eran la tarima Azul y la Roja, donde íbamos a tocar. Detrás de éstas habían 3 toldos. Uno para guardar los instrumentos, otro de Vans para consentirnos con zapatos y un toldo más de Red Bull donde nos surtían con bebidas deshidratantes. Éste era como un backstage que nunca fue, ni tenía que serlo y ni lo iba a ser. Todos los músicos estábamos en el área pública, entre la gente, nada de diferenciarse entre músico o público. Eso me gustó del NRMAL, pocos son así.

Apenas nos bajamos de la van Russell y Felo saludaron a un mae ahí, yo no sabía quién era para variar. El mae les contaba que la camisa que andaba puesta era “demasiado”. Que era “muy festival” y que se la iba a quitar. Felo lo convenció de que no se la quitara. En ese momento Russelme dice –“¡Vamos huevón, ya empezaron Los Blenders!” – y se fue corriendo. Me fui detrás de él y nos ubicamos frente a la tarima. Eran las 2 en punto y Los Blenders abrieron el festival con su surf punk garagero. Luego de matizar las primeras canciones tuve que interrumpir lo que estaba viendo y escuchando. Me sentía como en la playa con su música. El sol, la arena y los bikinis me dieron sed. Fui rápido por una cerveza. De regreso veo a Russell bailando solo muy matizado. Todos tenían que estar bailando como él, creo que fue quien más los disfrutó. Se lucieron. Según ellos no, pero estaban mamando. Sonaron muy bien.

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Sebas tiraba demasiado porte con sus anteojos de los sesentas, pegando gritos y haciendo movimientos de swing.

Cuando terminaron Los Blenders nos corrimos a la tarima de al lado, esa donde íbamos a tocar en menos de una hora. No andaba un horario de conciertos, no sabía quiénes eran los que iban a empezar a tocar. Eran dos maes nada más. Empiezan y ya por la segunda canción me tenían enganchado. Me daban ganas de bailar. Le pregunté a Felo que quiénes eran y me dijo que era Clubz. Ya había escuchado unas canciones de ellos un tiempo atrás pero no los reconocí. Lo maticé bastante. Me gustó mucho el formato de dos personas viéndose de frente. Ya empezaba a calentar la gente.

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Uno de esos maes era el que había saludado a Russell y Felo cuando llegamos, el de la camisa “demasiado festival”.

Apenas ellos terminaran nos tocaba subirnos a esa misma tarima para hacer prueba de sonido. Estaba que me llevaba puta porque a esa misma hora estaba No Somos Marineros tocando en otra tarima. Tenía demasiadas ganas de escucharlos. Me fui por el bajo al toldo de instrumentos y me topé al otro mae de Clubz, el de la camisa “normal”. Se llamaba Coco. Vio mi parche de Ave Negra y me contó rápido que tenían planes de venir a Costa Rica. De hecho, hace poco anunciaron que van a estar tocando en una actividad que se llama Epicentro. Fácil van a llenar El Steinvorth y ponen a todos a bailar.

Regresé a la tarima y empezamos a hacer la prueba con Samantha mientras en la tarima de al lado tocaba Little Jesus. Ya se empezaba a ver más gente en el NRMAL. Mientras hacíamos el soundcheck varias personas se empezaban a acercar, algunos se sentaron frente a la tarima a esperar que tocáramos, entre ellos Los Blenders en primera fila con los compitas que nos habían salvado con la vuelta el día anterior. Terminaron los pequeños mesías e inmediatamente empezamos nosotros. El primer concierto de la gira. Antes de jalar a México tuvimos varios conciertos, uno de esos fue un chivo histórico para Ave Negra, entonces íbamos fogueados y motivados. A pocas canciones de haber empezado se le reventó una cuerda a Russell, pero sacó su preciada Mustang para embarrarla de sangre. Le dimos con todo.  Varios bailaban y mosheaban. Por ahí otros se sabían las canciones. Qué jeta. La estaba pasando demasiado bien. Por ahí pedían “Gotitas”.

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Aquí en Chepe nadie se sabe nuestras canciones… solo como Luis Carballo de Los Waldners, y las novias de Felo y Russell no cuentan.

Terminamos de tocar y nos fuimos a guardar los chunches. Después de unas fotos y entrevistas nos quedamos un rato en el toldo de Red Bull tomando con Los Blenders. De fondo oía algo que llamaba mi atención. Ya había pasado un rato escuchándolos de lejos pero quería ir a verlos de cerca. Me fui con Russell detrás de la tarima a escucharlos. Eran Los Románticos de Zacatecas con un buen público que cantaba sus canciones. Pasaron 3 piezas y terminaron. Me quedé con ganas de más.

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Ya quisiera tener un bigote a lo Burt Reynolds como el del baterista.

En ese momento cuando terminaron se nos acercó un mae altísimo. Más alto que Russell, le llevaba como cabeza y media. Era un poste de luz. Fácil era el güey más alto de México. Hasta ahora que escribo ésta reseña sé quién era. Era el bajista de Pumuky. Entonces no era el güey más alto de México, sino el tío más alto de las Canarias que llegó a felicitarnos por el chivo. Nos dijo que le había gustado un montón Ave Negra. La conversación fue corta. Buena gente. Un mae así de alto no se pierde, pero no lo volví a ver en el festival. Ahora escuché un poco de su música y me gustó mucho la letra de “Amarca” que está inspirada en una leyenda popular de la isla de Tenerife.

Ave del paraíso / nieves eternas niegan tu paso / viejos volcanes te esconden con ceniza / Y tú te preguntas / – ¿Si arranco mis ojos acabaría todo? // No tienes culpa de que todos ellos se despedacen por oler tu pelo / Ni siquiera de que todas ellas en tu presencia parezcan muertas / Consumes entrañas con tu mirada / Eres ácido en miel de palma / Aquel muchacho sigue buscando / Te encontrará si el mar no puede evitarlo // – Amarca… hermana Amarca… 

Luego nos fuimos a la otra mitad del NRMAL que no había conocido, donde estaba la tarima Negra y la de Red Bull Music Academy. También tenían un halfpipe con varios skaters patinando para Vans y un mercadito con merca de todas las bandas y más. En ese momento estaban destruyendo la tarima Negra, se desboronaba y se caía a pedazos. Estaba Nazareno El Violento arreándole durísimo y lo único que voy a decir de ellos es que tienen demasiados huevos.

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Nazareno El Violento puede ser de mis nombres favoritos para una banda.
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El mercadito. Aquí conocímos a los del festival All My Friends de Tijuana que se compraron un crew neck de Ave Negra.

Vimos que había un despiche en el Red Bull Music Academy. Se sentía el calor de lejos. Era Füete Billete que venían desde Puerto Rico a soltar la bomba. Todos perreaban. En lo personal no me gustó mucho pero manda huevo, había que disfrutarlo. Nos quedamos haciendo feo un rato.

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“Andamos ready. Aceitao. Palante y acá tengo el bicho afeitao.”

Luego fuimos a ver a Kayo Dot, la banda de Tim. Era la primera canción y ya me estaban volando los sesos. Era algo que nunca antes había escuchado. Entre ese estado de no saber qué está pasando en esa tarima, ni lo que escucho y la borrachera, empezó a llover. Al principio era una garúa que no estorbaba y más bien le daba un toque de misticismo a la presentación. Llevaban como 15 minutos aún con la primera canción y se vino el baldazo de agua. Tuvieron que parar por varios minutos hasta que bajara un poco la lluvia. Fui por más cerveza. Al rato empezaron de nuevo y Tim sacó su trompeta. ¿Qué putas fue aquello? No sé. Demasiada la loquera. Está denso Kayo Dot.

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Tim es el de atrás. Lástima que no hay fotos con su trompeta blackmetal.

Luego de digerir tal banda era hora de digerir comida. Pero tuvimos un contratiempo interdimensional. De camino había un toldo todo psicodélico que tenía millones de tiras metálicas guindando del techo que se movían con el viento como una bandada de culebras voladoras. Había hamacas para columpiarse mientras se observaba unas proyecciones geométricas en una minitarima. Estuvo bien chocho. Se nos extraviaron muchos minutos ahí. Recordamos que teníamos hambre y que estaba “El Tinieblo” parqueado en algún lado. Fui rápido al baño y cuando regresé estaba Russell todo puteado comiéndose una hamburguesa. Estaba buenísma por cierto. El pavo muy hambriento no supo encontrarlo de entre el montón de foodtrucks. Estaba parqueado ahí de frente, apenas para verlo de entrada. Obviamente me pedí mil gringas y los otros golosos repitieron cena.

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El toldo psicodélico… o más como la capilla de Timothy Leary.

Mientras unos comíamos y otros bajaban la comida, de lejitos se veía la tarima Azul. Si no hubiera estado lleno de la glotonería de gringas, me hubiera ido a bailar para sacar mis raíces más indígenas. Me hubiera vomitado probablemente. No Zu, puro sabor australiano. Las percusiones y los vientos buenísimos, unos bajos y teclados todos groovies que obligaban a la muchedumbre a moverse. Me recordó como un mix entre The Budos Band con The Whitefield Brothers pero incorporando unos sintes de los ochentas. Ellos se autodenominan así: “NO ZU is the wild, ‘heat-beat’ sounds of the New Age – a gaudy mixture of colours and textures that dance a desert dance of the antipodean kind.”

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Deberían venirse a Costa Rica como a tocar en el Envision o un chivo con Sonámbulo en La Sabana.

Luego de bajar la comida iba a llegar lo que fue posiblemente mi highlight del festival. Nos fuimos a la tarima Negra. Sonaba a puro miedo y oscuridad, se sentía como un vacío espacial. Terror Cósmico señoras y señores. Si le gusta el doom esto es para usted. Pesadotes y son solo dos, Javier derritiendo la guitarra y Nicolás explotando los tarros. Por desgracia tuve la gloria de escuchar unas 5 canciones. Apenas terminaron me tuve que acercar a la tarima y gritarle a Javier que tocaran más. No iba a pasar. Mierda.

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Terror ese ampli.

Nos movimos al toldo de Red Bull Music Academy que nuevamente era un hotspot. Esto también me iba a impresionar. Una dulce voz cantaba encima de unos beats deliciosos. Era Kelela, mitad dreads, mitad rapada. Quedé encantado con su voz, es absurdamente hermosa. Escuchen y díganme que no.

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Ahí tienen a Kelela galillando.

Después nos acomodamos en primera fila para ver a la legendaria banda Death. Y por legendaria creo que se refieren a que están rocos. Tienen como 60 años los creídos y aún así disfrutan como si fueran de 20. Bueno, realmente es legendaria porque Death fue una banda pionera del punk en los setentas. Tocaron del 71’ al 76’ y regresaron en el 2009. Aparecieron con unos trajes estrafalarios que poco a poco se iban quitando. Fue extraño cuando el bajista se lo quitó, parecía que por debajo andaba puesto un traje de buceo. Se le marcaba todo el paquete y era demasiado incómodo verlo. Se parecía a Depredador con los dreads. En cuanto a la música, estuvo bien matizada. Y verlos era un show. Pura energía, punksito del viejo. Llovía y no importaba. No sé cómo no se quebraron la cadera. Son unos veteranos.

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Espero llegar a los 60 y seguir rockeando como estos maes.

Después de Death entro en un blackout, un lapso de 2 horas que no recuerdo nada. No sé qué pasó ahí… Empiezo a recordar cuando estábamos dentro del toldo de instrumentos todos mojados, sufriendo de pre-hipotermia y con los cachos nuevos todos embarrealados. Estabamos esperando una van para regresar al hotel. Los maes del toldo nos contaron que los de Poolside andaban preguntando por nosotros. Nunca nos topamos. También nos contaron que Retox no pudo tocar por la lluvia. Al rato entra Tim todo deprimido porque les llovió en el chivo. Traía demasiadas mierdas pesadísimas de la banda y no quería que lo ayudaran porque le daba miedo que alguien se las despichara. Después de esperar con ansias, la van finalmente llegó. Saliendo del toldo apareció el guitarrista de Death y Felo aprovechó la oportunidad de tomarse una foto con él. Por ahí Russell se le pegó. Yo no por bañaso. Vi toda la jugada y no me les metí.

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Felo con hipotermia, Russell reptiliano y el roquito de Death con los huesos congelados.

Nos montamos a la van y parecía que alguien se había cagado en ella. Todo el piso estaba a más no poder de barro. “Qué mal ride mae, imagínese la limpiada que le va a tener que pegar el chofer. Hasta los asientos va a tener que quitar” – decía Russell. Esa van no era nada comparado a lo que estábamos a punto de presenciar. ¿Recuerdan ese momento kármico que les dije al principio de la nota? Aquí viene. Llegamos al hotel, nos bajamos de la van y vimos todo, absolutamente todo saturado de barro. La entrada, las gradas, el lobby, la piscina, las alfombras, los cuartos, los baños. Todo estaba embarrado. Y todo por culpa de aquel mae de seguridad que no dejó a Russell sentarse en una grada.


Ya eran como las 2 y la noche jamás acabaría aquí… pero el resto de la historia se las voy a contar en la Parte 3 porque ésta Parte 2 ya está muy larga. La siguiente va a ser más corta, lo prometo. Las fotos de ésta nota fueron tomadas de aquí y del celular de Felo.

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