Review: Arcade Fire // “Reflektor”

arcade-fire-cover

Vol. I
“Reflektor” 
“We Exist” 
“Flashbulb Eyes” 
“Here Comes The Night Time” 
“Normal Person” 
“You Already Know” 
“Joan of Arc”

Vol. II
“Here Comes The Night Time II” 
“Awful Sound (Oh, Eurydice)” 
“It’s Never Over (Oh Orpheus)” 
“Porno” 
“Afterlife” 
“Supersymmetry”

Puntuación: 9 (Mejor Música Nueva)

Un buen resumen de Arcade Fire como banda después de escuchar su cuarto álbum de estudio Reflektor puede sonar algo así: Arcade Fire nunca apunta a nada menos que grandes declaraciones sin sonar como si estuvieran cargando todo el peso del mundo. Después del éxito alcanzado con The Suburbs, una potente expresión artística de cosas y sentimientos de dolor al perder el tiempo como un adulto por la idealización del tiempo perdido de tu juventud, los canadienses se dieron el lujo de crecer tanto que se convirtieron en otra banda de estadio más.

A pesar que desde la partida Arcade Fire ha estado adquiriendo respeto, amor, cariño, empatía, todo el bombo que adquirió después de The Suburbs, me hizo jurarme a mi mismo que la próxima vez que la banda fuera a sacar un nuevo disco sonaría a algo que ya habíamos escuchado en otras bandas en donde las palabras “experimentación,” “ambición” y “eclecticismo” estarían ausentes. ¡Que tonto fui! Que tonto fui al ver The Suburbs como un punto final en vez de un punto de partida.

Reflektor fue producido por su habitual colaborador Markus Dravs junto a James Murphy de LCD Soundsystem. Lo que me llamo más la atención desde el lanzamiento del sencillo “Reflektor” fue la ausencia de Sarah Neufeld en las fotos promocionales. Esto explica la ausencia de tan característicos violines de la banda que fueron reemplazados por capas de sintetizadores, la mayor contribución del ex LCD Soundsystem en el disco.

La portada del disco es parte de la escultura de Auguste Rodin que muestra a las figuras mitológicas de la Gracias antigua Orfeo y Euridice. Orfeo era un joven que maravillaba a todos con la música que provenía de su lira. Un día conoce a Eurídice y se enamoran perdidamente. Los dos eran muy felices juntos, pero en cierto momento, mientras ella corría por el prado, fue mordida por una serpiente hasta que finalmente murió. Ante esta situación Orfeo se vio invadido por una profunda tristeza y para remediar esta situación le aconsejan que baje al Inframundo a recuperar a su amada. El lo hace y gracias a su música logra convencer a Persefone y Hades, custodios del Inframundo, pero con una sola condición: Eurídice tenía que ir detrás de él y éste no podía mirar mientras subían. Orfeo aceptó, pero el camino se hizo terriblemente largo y justo antes de llegar a la superficie abrió los ojos. Orfeo quedó atrapado en el prisma de la luz, y automáticamente Eurídice desapareció. No está claro el por qué, hay quienes explican que fue por ansiedad, otros por desconfianza e incluso que lo hizo adrede. Pero lo cierto es que a partir de allí Orfeo sólo pudo tocar melodías tristes.

Reflektor es una recopilación tracks que se identifican con la tragedia de la historia de Orfeo y Eurídice, logrando transmitir el sentimiento devastador de verse involucrado en una muerte amorosa. La canción que le da el título al LP introduce a la perfección el álbum, ya que sorprende al oyente con su mezcla discordante de rock, música electrónica-funk y un fascinante ritmo del caribeño (Win Butler aseguró que muchos de los sonidos nuevos que presenta el disco son producto de un viaje que realizaron a Jamaica y a Haití), con letras como “If this is heaven I don’t know what it’s for. If I can’t find you there, I don’t care”. Le siguen el himno “Here Comes the Night” y “We Exist” que puede ser comparada fácilmente con “Billy Jean” gracias a su linea synth.

Probablemente el mejor momento artístico de Win Butler y de la banda que los aleja de sus sonidos pasados se encuentra en “Normal Person”. “Porno” empieza sonando a lo viejo de The Knife (¿alguien conmigo? Gracias Murphy) y termina con un sabroso y romántico saxofón cortesía de Colin Stetson. En “Porno,” Butler logra interpretar una de las canciones mas atractivas del álbum, que da lugar a “Afterlife,” tema clave del disco gracias a los hermosos coros de Chassagne. A estas alturas del partido el disco se va alineando más a la historia griega preguntándose “Can we work it out?”. El final llega con “Supersymmetry,” una canción minimalista de 11 minutos donde la tragedia, tema mas recurrente del disco,  se expresa en “I know you’re living in my mind / It’s not the same as being alive”.

Desde sus influencias de grabación, pasando por toda su campaña de pre-Reflektor, hasta los conciertos sorpresas e íntimos en bares de New York y Montreal, Arcade Fire ha demostrado que necesitaba “humillarse” a si mismo para lograr atraer a aquellos que consideraban una banda perdida por el industrialismo musical como yo. Resulta increíble escuchar un disco basado en algún tipo de historia que es recurrente de principio a fin, dejando un tipo de enseñanza sobre el tipo de malos consejos que recibimos sobre el amor y sobre donde va cuando muere que no tienen nada que ver con la vida, ¿Podrá durar una noche más? 

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