El Archivo

El Archivo: Gustavo Cerati // Amor Amarillo

Gustavo Cerati // Amor Amarillo
Gustavo Cerati // Amor Amarillo
PUNTAJE: 9.5

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TRACKLIST

1. Amor Amarillo – 10

2. Lisa – 10

3.  Te llevo para que me lleves – 10

4. Pulsar – 10

5. Cabeza de Medusa – 7

6. Av. Alcorta – 9

7. Bajan – 10

8. Rombos – 8

9. Ahora es nunca – 8

10. A merced – 10

*11. Torteval – 7

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FICHA TÉCNICA

LARGA DURACIÓN | Disco de oro y de platino en Argentina.

Fecha: 1 de noviembre de 1993.

Producción artística: Gustavo Cerati & Zeta Bosio.

Grabado en estudios Ámbar (Chile) y Supersónico (Argentina).

Mezclado en Supersónico.

Mastering: Fullersound (Miami).

Ingeniero de grabación: Mariano López.

Edición: Eduardo Bergallo.

Coordinación de producción: Eduardo Dell ‘Oro.

Asistente: Eduardo Iencenella.

Arte: Gabriela Malerba/Alejandro Ros.

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MÚSICOS

Gustavo Cerati (voces, guitarras, bajo Pedulla, MPC60, teclados, tubo de viento, efectos y percusión).

Zeta Bosio (teclados, percusión, bajo en “Amor Amarillo”).

Tweety González (Asistencia en programación, consultor de audio).

Cecilia Amenábar (voces, bajo en “A merced”).

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CONTEXTO

Amor Amarillo a todas luces nos presenta un disco hecho para amar. Una portada minimal en dos tonos amarillo simpleza, que es presagio de la obra musical que combinará lo acústico y lo eléctrico; lo natural y el jugueteo sónico. También veremos un poco cómo el disco juega con esa dualidad  de tonos entre lo claro y —un poco— entre lo oscuro, con dos facetas marcadas como lo son las canciones que te llevan al cielo, y las otras que te hacen morder el polvo. Todo dependerá del momento emocional en el que agarrés el disco. Inclusive tiene la particularidad de que si estás feliz, todas pueden ser de amor, pero si estás solo… Todas te harán recordar el por quién.

Antes de entrar en detalles, hay que entender un poco el contexto por el cual Cerati nos regala un disco tan íntimo, que se saborea mejor enamorado, y se lee mejor en desamor. El asunto con Amor Amarillo es que no estuvo nunca planeado, nació apenas en dos meses mientras Gustavo se daba un descanso de la gira del Dynamo —con Soda Stereo—, y es por esto que resulta tan cálido en su simpleza, porque el proceso fue hacerlo en una sala aislada del mundo mediático en el cual  estaba inmerso.

El álbum da a luz específicamente con el embarazo de Cecilia Amenábar, que en ese momento era la esposa de Cerati. Éste al enterarse del embarazo de lo que sería su primogénito, deja a Soda en hiatus y se va a Chile a vivir un año en lo que él describe como la mejor sensación que se puede sentir: saberse futuro padre. Sobre esta sensación, alguna vez Gustavo dijo que este disco y su creación fue como si se le hubiera abierto un útero en la cabeza en mimetismo con su mujer: una conexión no de competencia sino de compartir la creación de algo, de identificación. Y así empezó el proceso creativo.

También, sobre el porqué de Amor Amarillo, Cerati dice que es el color que le ve al amor. Lo asocia con toda la historia de generar vida en el útero de la mujer.  Además —dice— el sol es amarillo, y cree que no hay nada que lo pueda superar en vitalidad. La idea del amarillo está relacionada con el sol y con una idea de luz. Entonces podemos deducir que el álbum no habla unidireccionalmente del amor de pareja, sino que también habla de lo que tiene que ver con lo interno y lo intenso, ese amarillo incandescente de emociones en un ser, crear luz. Volvemos a percibir la dualidad que será estandarte en todos  los rubros de este trabajo musical.

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CANCIONES

Adentrándonos en la obra, podemos ver el cómo ésta está compuesta por canciones en un formato  clásico que se mezcla con un tipo de situación ambiental.  Otra característica es que Cerati estaba en una época donde le gustaba jugar con lo invasivo y con lo no invasivo, y es así como este disco puede estar sonando de fondo sin que tengamos que prestarle atención absoluta, a como puede erguirse como un soundtrack épico de actividades que solemos practicar: hacer el amor, viajar rutinariamente en bus de la mañana —la luz blanca y añejada de las 7 A.M le va increíble al disco—, tardes de sofá con tu novia, ese viaje a la playa, etcétera. Y eso era lo que quería precisamente Cerati, que pudiéramos escuchar la obra desapercibidos, pero a la vez, de un pronto a otro cuando menos lo esperáramos, en una pequeña parte de la memoria se quedara pegado algo y voilà: el albúm cumpliera su misión invasiva.

1

La calefacción se enciende cuando comienza a sonar la canción homónima al disco, «Amor Amarillo». Nos introducen unas melodías hipnóticas seguidas de una voz que deja el mensaje claro: adentro tuyo es único. Luego la pieza se desarrolla en un ambiente meloso, con el hipnotismo aliándose a una línea de bajo —tocado por Zeta Bosio—  que logra ralentizar el tiempo y sumergirnos en una especie de estado viscoso en las partes precisas de la canción. También se marca la pauta de esa dualidad interpretativa que hará la poesía a través del disco, ya que a como se puede referir al hijo que se está gestando en el vientre del ser que ama o al acto de hacer el amor, puede también simplemente ser una metáfora hermosa de ese sentimiento de lazo que genera una relación; estar inmersos los dos en la miel ámbar.

“hay algo en el aire,
un detalle infinito,
y quiero que dure para siempre”.

 

2

Luego pasamos a la canción «Lisa». Esta canción nos da de entrada un clima: esa sensación acuosa profunda. Y es que así se desarrolla toda la canción, entre reverberaciones y ese aspecto de luz tenue chocando en la profundidad del mar; queriendo llegar a esa zona abisal. Una obra de arte que a nivel poético es una belleza, y que continúa dando la pauta de lo que va a ser el disco a nivel literario. Es así como pasamos por alusiones y metáforas del sol y la luz como vitalizador —también el “alumbramiento” como signo máximo de vida—, y la luna como esa contraposición perfecta del sol, esa hija que lo complementa. Sin duda esta canción encierra uno de los capítulos más sinceros de Cerati con la pluma, y representa ese amor puro, ese amor de un futuro hijo (cuando la escribió no sabía aún si sería hombre o mujer). Todo cobra más importancia porque la hija de Cerati unos años después se llamaría Lisa, entonces podemos dilucidar mejor el cómo esa chica lunar es más el amor puro de padre a hija, que el de una pareja; no es un amor pasional, es un amor purista, de esos que vibran en cada átomo.  La canción también fue inspirada un poco en la idea de “Durazno Sangrante” de el Flaco Spinetta, que en esos momentos estaba siendo uno de los disparadores creativos de Gustavo, por  lo que la idea del fondo del mar como el vientre lleno de agua, y ese hijo como la manta raya, nos salta de frente como cartel de inspiración directa.

“Cuando me hundo en el mar
de la fertilidad,
un silencio visual,
es la fauna abisal
reflejando el color del sol”.

 

3

Se viene con un orden lógico «Te llevo para que me lleves», canción que tiene ese carácter de dream pop.  Notamos como Cerati nos da una subida explícita desde el fondo del océano hasta una zona de nubes blancas.

“Como un puñal
rasgando las tinieblas,
si te llevo
es para que me lleves”.

 

De esta frase (te llevo para que me lleves) se ha hablado muchísimo, y el consenso lógico es que se refiere al hijo que llevaba Cecilia en el vientre; sin embargo, Cerati ha desmitificado un poco esto. A pesar de que el video presenta esa imagen de Cecilia a los 8 meses de embarazo, y todo ronda alrededor de ese aspecto lúdico, Cerati menciona que la frase realmente salió de una playa venezolana. Dice que a lo lejos creyó escuchar eso o alguna palabrería semejante, mas en el inconsciente se le formó esta frase y de ahí partió para dar a luz una de las piezas más blancas del disco. Tenemos una canción que rítmicamente te lleva y te envuelve en un sonido muy puro, muy feliz. Las segundas voces de Cecilia —que participa en esta y varias canciones más como corista o bajista— dan ese aspecto angelical que la canción trae en sí.  La canción termina  dando sonidos eléctricos de rebote que serán el pie a «Pulsar».

4

«Pulsar» inicia encarnando las ideas que Gustavo estaba desarrollando y que se habían mostrado en el disco Colores Santos y Dynamo. También se considera a «Pulsar» como precursora —o punto de partida— de lo que sería una obra maestra en la carrera solista de Gustavo: Bocanada. Esta canción tiene ese ritmo catchy que nos mantiene pegados en la constancia que brinda hasta reventar con el solo, que sin dudas termina de dar esa imagen de movimiento que nos sugirió explícitamente durante todo el recorrido: ese latido, ese pulsar continuo.

Esta canción también presenta una transparencia pocas veces vista en Gustavo; el mensaje es más claro y no hay que descodificar tanta metáfora. En repetidas entrevistas Cerati menciona como esta canción es de las consentidas, y que la letra a él le representa muchas cosas, pero sobre todo, que le genera mucha riqueza sensorial con frases como:

“En viaje hacia la redención, la luz no deja de pulsar,
creo en el amor porque nunca estoy satisfecho”

o

“Con mi salvaje corazón, los vicios no son del cuerpo,
y llegas justo a tiempo:
ahora estoy seguro”.

También podemos ver a lo largo de la letra mucha riqueza visual, como por ejemplo cuando se refiere a  que la vida es gas. Esta imagen es importante porque veremos que sigue la constante de la concepción como motivo inspiracional, sobre esto Gustavo menciona:

“Los pulsares son metrónomos cósmicos y se asemejan a corazones que laten en los confines del Universo. De una ecografía extraje una muestra de los latidos de mi hijo y los mezclé con el sonido de un géiser en ebullición. Eran tan parecidos e hipnóticos que me hicieron pensar que la vida es gas”.

Para terminar sobre «Pulsar», el video exquisito es dirigido por Alejandro RosGabriela Malerba:

5

Tenemos luego «Cabeza de Medusa».  Un tema más discreto, más pasajero. Es un tema para escucharlo en la tarde mientras estás en labores, o mientras estás feliz con la mente en otra cosa. Esto no quita que las guitarras al final hagan un collage hermoso de creatividad y habilidad de Cerati —nada nuevo para los que conocemos su trabajo—, pero sí es un tema más discreto en lo que es su contenido. Un tema de descanso, composición clásica y letra muy abierta a la interpretación. Característico durante todo el tema un tremolo sobrecargado en guitarra, que le viene muy bien a la atmósfera llevadera de la canción. De nuevo menciona el asunto de la luna como columna casi conceptual del disco. En conclusión, este tema es de trámite, de transición, y le baja la intensidad al “amor” que traía el disco, usando un lenguaje menos claro sobre todos los temas tocados antes. Podríamos también decir que es una canción como para ir caminando por la acera en un día soleado. Da paso a tonos más oscuros en la obra.

“Y cuando uno no ama compra”.

6

De golpe entra «Av. Alcorta», una pieza con más poder eléctrico y tal vez la letra más pesimista del disco. Catalogo esta canción como la del tono amarillo más oscuro por todo el clima que crea. Esta canción abre el portillo de intermedio pesimista que tendrá el disco, esa parte de desamor, de confusión, de incertidumbre ante la situación.  La composición musical está hecha para generar esa tensión, el sintetizador de fondo nos grita esa duda, esa tribulación: ¡no sé, no sé dónde estás, y me vuelvo extraño! Las segundas voces aparecen como unos gemidos dubitativos que siguen dando esa impresión de ir caminando por callejones de noche, sin la luz que traía el disco.

En el aspecto de letra Cerati hace un juego de palabras interesante cuando se refiere a providencia:

“Avenida Alcorta, cicatriz;
hoy volví cansado de hablar de mí.
Providencia puede ser azar,
donde estemos juntos será nuestro hogar.
No sé, no sé donde estás
y me vuelvo extraño”.

Esta estrofa inicial hace referencia a la avenida porteña Alcorta, y también a la comuna de Providencia en Santiago de Chile, que era donde Cerati se encontraba viviendo mientras avanzaba el embarazo de Cecilia Amenábar. Podemos entonces notarle también a esta canción ese aspecto nostálgico de su tierra, ese éxodo realizado, y entender la dualidad de interpretación también cuando termina la canción desesperado con palabras magistrales:

“He encerrado el cielo para ti.
Ya no tengo tierra para mí”.

Musicalmente la canción cierra con teclados de soporte que Cerati venía incluyendo desde los trabajos en Colores SantosMagistral atmosferizador.

7

Luego viene la joya: «Bajan». Pocas veces se le vio a Luis Alberto Spinetta complacido con algún cover, e inclusive al Flaco —como a Cerati— le daba tremenda angustia repetir sus propios temas. Pero con esta versión fue diferente, Spinetta le dio el visto bueno. Cerati considero que era una respetuosa rendición a uno de los temas más emblemáticos para él de la juventud ¡y vaya rendición le hiciste al Flaco! En guitarras el trabajo es impecable, todo tiene ese tono mostaza, todo está impregnado de ese rocanrol añejo, agridulce; esa sensación de atardecer acelerado.

El elegir este tema simplemente es genialidad por parte de Cerati, ya que toda la temática calza. Desde el discurso del sol ante la luna, hasta esa incertidumbre y tensión que genera la poesía. Este tema parece como si hubiese sido escrito originalmente para este disco, y Gustavo le dio el refresh  necesario para que se introdujera como si fuese suyo. Cerati la deja de número 7 en honor a la posición que tenía la canción en su disco original, Artaud.

“Bajan, la noche se nubla sin fin…
y además vos sos el sol.
Despacio también
podés ser la luna.”

El final del tema es electrónico y le da un nuevo aire a la versión original. Le ajusta lo necesario para actualizar el tema a las generaciones que venían de oír los ochentas. Una genialidad, ¡tres hurras para Cerati!

8

Luego entramos con «Rombos», que es una pieza bastante experimental por la profundidad y efecto de voz utilizado por Gustavo, además de que el sonido electrónico de la canción choca con el rock crispado de «Bajan».  La letra realmente es corta y de difícil interpretación, pero en el libro “Cerati en primera persona” se nos tira luz del qué puede significar todo esto para Cerati, y cuál es la sensación al crear la canción. Éste nos dice:

Rombos […] está extraída o movilizada por una pesadilla que yo tengo despierto, que es como una especie de lapsus. Me pasa desde chico y a lo largo de la vida varias veces […] me viene como una angustia muy fuerte… la imagen es una pared de rombos lumínicos puestos en una perspectiva estremecedora. Y una voz ultra-familiar que me está diciendo algo como eso: cómo es todo […] me asusta y me conmueve, y eso me atrae muchísimo”.

«Rombos» es la única canción que es extemporánea a estos dos meses de composición, ya que «Rombos» venía de la época de Colores Santos, donde ya Gustavo tenía una idea de lo que quería con este tema. A nivel de guitarra es muy discreta, dejando más espacio al juego entre pedales y teclado. Es completamente otro switch de intensidad que le mete Gustavo al disco, queriendo abrir un portillo para darle un aspecto más lento a la siguiente canción. En resumen, la canción se traduce en imágenes de rombos lumínicos.

9

«Ahora es nunca» es de entrada poesía hecha con base a la figura literaria oxímoron, y vaya que Gustavo la aplica de manera magistral. Esta canción viene siendo el climax de tensión que presenta el disco, ya que nos presenta en su línea principal dos conceptos de significado opuesto en una sola expresión, generando un tercer concepto: no hay tiempo y espacio si no se vive con esa mirada. Se denota en la letra que se ha distanciado de esa mirada, y que sólo ahí puede haber algo lógico, un fin, la ruta. También nos presenta el mismo orden conceptual que ha llevado todo el disco, y desde el principio hace el juego temático del sol y la luna, esta vez reflejado tácitamente en el anochecer:

“Apagar las estrellas y extinguir el sol
es el capricho del ocaso.
Al caer la noche, tomaré el avión
si la duda es el pasado”.

En el aspecto musical, «Ahora es nunca» sigue el mismo molde eléctrico de «Rombos», siendo ésta el final de esa faceta experimental en el disco: la del jugueteo sónico. El bajo en esta canción nos da también esa textura oscura con una línea continua y una cadencia simple pero efectiva; y todo es nostalgia opaca.

10

Por último tenemos “esa última canción” —¡pero qué canción!— que le da final al primer trabajo solista de Cerati: «A merced».

Esta canción es la cereza en el pastel, nos lleva a un tono amarillento perfecto. Si usted ama a una persona y no siente que esta canción puede ser soundtrack de lo que se percibe al acostarse con ella, ya sea en el zacate, en la sala, en el carro, en la cama, en las nubes…  entonces debería de reconsiderar el sentimiento de flotar.

Una canción que por donde se le mire es ámbar. Guitarras con reverberaciones perfectas que, junto a las voces de fondo de Cecilia, le dan ese aspecto celestial. También Cecilia en esta canción toca el bajo, que tiene un papel discreto, pero que la función de cama que cumple, la cumple a la perfección, y al final todo nos sumerge en esa imagen de ir levitando por el aire. Definitivamente una canción con aura propia, que a uno lo coloca en la calidez que hay en el amor amarillo. La canción termina con Cecilia haciendo voces celestes y Cerati mezclando, en hermosísimo mosaico, la letra de esta canción con la de «Amor amarillo».

Por último, esta canción resume muy bien toda la obra, en cuanto podríamos pasar varias vueltas con el disco de fondo sonando; sonriendo y flotando:

“Casi quiero que te despiertes
y es porque
podrías sonreír de verme flotar…”

 

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CONCLUSIÓN

Sin duda un disco que entre tanto jugueteo de tonalidades amarillas se vuelve sugerente y ámbar, y logra crear el clima para la situación cálida que se piensa. La intención primaria del disco fue crear algo de la nada, algo que fuera íntimo, que no tuviera tanto arreglo, sino que mostrara el cómo se crearon las canciones de una manera fugaz, natural, y pura.  Gustavo Cerati lo creó, dio a luz un disco que evoca lo que él sentía: amor amarillo.

Postdata: únicamente se incluye en la primera edición argentina del disco un undécimo tema llamado «Torteval». Es básicamente un sampleado de la canción «Thunderbox» del grupo Apollo Smile. Presenta un groove completamente aparte de toda la línea del disco y seguramente por eso lo decidieron sacar en las ediciones posteriores. La única letra de la canción es en un momento que el sampleado se detiene y Cerati —proféticamente— dice:

“Ya no suena como antes… eso es lo que quiero decir”.

 

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One comment

  1. Hermoso analisis, este es un disco que siempre esta ahí… no solo en la mente musical, si no también en el corazón.

    “Cuando uno no ama compra… y es verdad”

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