Review: Empire of the Sun // “Ice on the Dune”

1. “Lux”
2. “DNA”
3. “Alive”
4. “Concert Pitch”
5. “Ice on the Dune”
6. “Awakening”
7. “I’ll Be Around”
8. “Old Flavours”
9. “Celebrate”
10. “Surround Sound”
11. “Disarm”
12. “Keep a Watch”

Imaginen por un momento un planeta lejano, bien lejano. El planeta es casi todo de hielo, con algunos bosques y selvas, pero por sobre todo hielo y nieve por todas partes. Básicamente, un frío de mierda. En ese planeta hay dos hombres, dos príncipes: uno tiene un traje azul ametalado, y el otro tiene un abrigo de piel de oso. Son amigos, y de vez en cuando componen electropop juntos.

¿Saben de quienes les estoy hablando?

Si, adivinaron, Empire of the Sun. Este dúo de australianos nos sorprenden de nuevo con Ice on the Dune; un disco que básicamente es una oda a lo grandioso, a lo mágico y a los sonidos de los ochentas, todo esto unido con la idea de la vida en otro mundo, un mundo muy distinto al nuestro. A algunos les podrán parecer exagerados, o locos; a mí en lo personal me hacen volver a creer en los concept groups y, con este nuevo lanzamiento, en los concept álbums.

Inclusive el primer album del duo, Walking On A Dream, aunque no fue una obra maestra, nos brindó de los mejores sencillos de su año, un ya distante 2008. Sin embargo, hace 5 años a todos nos quedó muy claro de que este par no se toma la vida demasiado en serio, sino que más bien tratan de disfrutarla a como venga. Esa falta de seriedad y deseos de experimentar con ritmos y sonidos siempre es un plus para los géneros orientados hacia el pop, y ha resultado ser la receta hacia el éxito de Empire of the Sun.

(¿Por qué duraron tanto sacando otro disco, se preguntarán? Nick Littlemore es parte de otro dúo maravilloso, Pnau, el cual estuvo todo este tiempo grabando nuevo material, en giras y tal. Eso los atrasó e hizo que hasta ahora fuese posible una segunda entrega).

Lo que queda claro es que ahora con este segundo álbum el concepto sigue siendo el mismo, pero esta vez los resultados son mucho más directos y el sentido general de este álbum es mucho más limpio que el de su predecesor. De todas maneras, la integridad artística y la forma en la que ellos se han mantenido fieles a su estilo y a su imagen me parece genial. Solo han lanzado dos álbumes, es cierto, pero es todo un respiro de aire fresco saber que están siguiendo con esa locura que los caracterizó al inicio. Ahora, con este álbum, lo evidente es que se mantienen iguales pero al mismo tiempo cambian, se transforman, mutan y componen mientras se adaptan a un público que es más exigente que nunca. Por esto es quizás obvio que Ice on the Dune está dirigido directamente al oído gringo, quizás, o al fanático de la música electrónica y dance más comercial.

Pero bueno, mucha hablada. A lo que vinimos:

El concepto general de Ice on the Dune va enlazado desde el inicio, y a lo largo de sus 12 canciones, con el de un mundo lejano, futurístico y la exploración de este. Como ya mencioné, este concepto va entremezclado en todas las canciones, desde las más movidas hasta las baladas. Hay muchísimos elementos, entre ellos: la mezcla entre el calor y el frío (el rock y la electrónica), junto con el synth utilizado en cantidades industriales, los coros (que bien podrían ser los slogans de un movimiento hippie), las voces reverberantes (y sobretodo agudas… un registro bien amplio el de este par) y los filtros.

Después de la primera canción, “Lux”, (que pareciera más bien ser parte del soundtrack de una película tipo Lawrence of Arabia), Ice on the Dune nos introduce en el viaje interplanetario con “DNA”, y desde que empieza sabemos que va a ser un álbum movido, pegajoso, como el álbum anterior.

Esta canción y todas las demás me recuerdan como me sentía en el 2008, como las cosas han cambiado y, definitivamente, como muchas siguen igual. Con cada canción, sobretodo “Disarm” y “Awakening”, se siente una contradicción: ¿estoy escuchando música de algún vinil ochentero de mis papás o estamos, efectivamente, en el 2013? El retrofuturismo es claro; con cada beat, con cada cambio en las líneas melódicas. Y esos bajos deliciosos, finamente pincelados en ciertas canciones, jamás utilizados de forma arbitraria.  Al escuchar las canciones, por momentos, se percibe ese delicioso sentimiento de retorno, de atemporalidad, y eso es quizás de los puntos más fuertes del disco.

El primer sencillo, “Alive”, es una oda al amor, y el video es básicamente ver a Luke Steele y Nick Littlemore bailando, cantando y explorando este mundo abandonado. La locación es también hermosa, y de verdad espero que los próximos videos cuenten con una producción similar o incluso mejor.

Algunas canciones un poco menos movidas, como “I’ll Be Around”, ofrecen un delicioso contrapunto a las canciones más aceleradas, mientras que “Celebrate” (que tiene todo para ser el segundo sencillo) es un poco mas heavy, un poco más ácido, un poco más oscuro. “Old Flavours” es un experimento electrónico progresivo, y “Surround Sound” simplemente contagia optimismo. Lo mismo sucede con  “Disarm”. “Keep a Watch”, canción que cierra el viaje, me recuerda muchísimo a “Without You”, una de mis canciones preferidas del primer disco, y en un ride melódico muy parecido. Nostalgia pura.

“Keep a Watch” es casi como la explosión final, una despedida en la que Nick y Luke nos repiten incesantemente “i’ll keep on watching over you”. Es casi como que nos dijeran que acá están, volverán pronto y llegaron para quedarse. Estos príncipes de otro planeta nos cuidan de lejos, y quizás en 4 años nos vuelvan a encantar con sus mundos imaginarios y su música del futuro.

¿Conclusiones? Primero que todo, el disco es absolutamente distinto si se escucha con un buen par de parlantes. Los audífonos le restan un poco a los matices y a la calidad de los instrumentos y detalles en cada canción, lo que quizá sea un problema a nivel de producción, de remasterización, o de ecualización. No tengo idea. Lo que si se es que Ice on the Dune no está ni cerca de ser un mal disco. Todo lo contrario; la cantidad sobresaliente de buenos coros y de melodías catchy hacen que más de la mitad de las canciones del disco tengan el peso suficiente para lanzarse como sencillos. Los coros, sobretodo, son euforia pura, a pesar de que las letras en general sean similares a las que ya hemos escuchado por parte de ellos: amor, felicidad, libertad, blablabla. La diferencia es, sin lugar a duda, la coherencia del álbum. Esa es, creo yo, la línea temática que atraviesa todas las canciones como una columna vertebral, dándole unidad y haciendo que nosotros, como público, sintamos que estamos cada vez más cerca del mundo futurista que ellos crean.

Este disco es el pase de cortesía a ese mundo. Feliz viaje.

Tracks recomendados: “Awakening”“Alive”, “DNA”, “I’ll Be Around”, “Keep a Watch”

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