10 recuerdos épicos del Rock Fest 2013

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Por Víctor Fernández G.
Entré al Rock Fest 2013 cuando Foffo Goddy, el grupo abridor, aún estaba en tarima. Me marché cuando ni los cuida carros quedaban fuera del Palacio de los Deportes.
Este es mi repaso, muy general, sobre lo que me marcó musicalmente de la jornada. Hago la salvedad de que no vi a todas las bandas, algo imposible en una jornada tan demoledora y bueno, uno también tiene que ir a almorzar.
Acá, los 10 recuerdos épicos de la que posiblemente sea la última edición del más importante festival de música
∞∞
10. Juan Carlos Pardo: Muchos fueron los músicos que pasaron varias veces por el escenario del Rock Fest, pero ninguno se acercó a lo hecho por el menor de los hermanos Pardo, quien oficialmente tocó con las tres bandas de las que forma parte: Foffo Goddy (sorprendiendo con sus aptitudes vocales); Lucho Calavera y La Canalla y 424. Sin embargo y no contento con semejante buchonada, Juan Carlos se sumó al fiestón de cierre que armó Sonámbulo y fue el técnico de batería de otras dos bandas. Eso es vivir de y por la música.

9. Michelle González: Sobre Patterns existía un interés casi morboso, dado que para muchos de nosotros sería la primera ocasión de ver en vivo a la banda del verano, esa que con un solo tema se las arregló para meterse hasta la cocina de todo el mundo. Creo que la prueba fue superada por la agrupación pop, aunque quedo con la idea de que su música no se presta tanto para su disfrute en vivo. Eso sí, nota altísima para su cantante Michelle González, quien pasó en cuestión de meses de ser una perfecta desconocida (no, los anuncios de pinturas Sur no cuentan) a despuntar como una de las figuras más visibles y llamativas del medio local. La calidad de su voz ni se discute y tampoco vamos a negar que su belleza física ayuda. Ella desde luego que está clara en lo que tiene y el cambio de vestuario fue con toda la premeditación y alevosía.

8. Calle (Dolores): Calle es una banda que ha tenido que lidiar con la pesada carga de su éxito pasado, a pesar de los ímpetus de sus integrantes por probar (y probarse) que están para algo más que solo recuerdos. En el Rock Fest su presentación fue sin dudas la más intensa, la que era pecado perderse. Sin mucho conflicto, la banda abrazó con amor su viejo repertorio de Calle Dolores y descargó durísimo los mejores temas de la mejor banda ska en la historia de nuestro país. Arrancar con “Asesina” fue salvaje: como bien dijo Manuel Montero en El Chivo aquello fue como que lo saluden a uno pegándole con un remo en la cara.

7. Veteranos de mil batallas: Estamos claros en que el Rock Fest hizo lo lógico y correcto al darle preponderancia a las bandas del momento. Sin embargo, la historia del festival la escribieron otros, aquellos valientes que décadas atrás se mandaban testarudamente a pulsearla con música original, contradiciendo la dictadura del cover. Y eso merece respeto.

Ya eso bastaría para justificar, por ejemplo, la inclusión de Pato Barraza Trespuntocero. Sin embargo, la joven banda de veteranos no se apoyó en sus atestados, pues dio una presentación intensa, digna y a la altura de las agrupaciones más chamacas. Pato evitó el tentador recurso de ganarse el aplauso fijo de “Frágil” y más bien apostó por los temas nuevos, o bien por clásicos de Inconsciente Colectivo que aquella masa quinceañera no manejaba. Pato ya peina canas pero eso le pela, pues su voz sigue impecable, y ni qué decir del maestro del bajo Gonzalo Trejos, quien además se convirtió en el único de los músicos presentes en haber participado en la primera edición del Rock Fest, en 1996, cuando integraba el mítico trío Índigo.

6. Las guitarras de La Carpio: Rock con responsabilidad social. Ernesto Adduci siempre ha incluído alguna ayuda social dentro del festival y este, lejos de ser la excepción, superó cualquier expectativa. Tener en el escenario a los niños y muchachos de la orquesta sinfónica de La Carpio, interpretando “Juana Escobar” y “Dime qué puedo hacer sin ti”, es un logro ENORME.

5. 424: Pocas veces he visto un grupo tan enfocado y con metas tan claras. El trabajo en estudio de este cuarteto, siempre impecable, tiene un equivalente en vivo. Si bien la del Rock Fest fue apenas la tercera presentación que he podido ver de ellos, su espectáculo es un punto alto de cualquier actividad que participen. También siento que Felipe Pérez se está convirtiendo en un gran frontman, pues es ameno, sabe conducir al público sin marearlo, y se le nota genuino. Además, su rock crece día con día: escuchar a 424 debería ser obligatorio para cualquiera que se precie de su gusto musical.
4. Insano: En el Rock Fest del 2001 muchos fuimos los que quedamos boquiabiertos con un cuarteto entonces debutante que si bien tocaba numetal como tantas otras bandas de la época, desde el inicio se diferenció por sus atrevidas y sorpresivas puestas en escena. Insano la pegó aquella vez y siguió dando cátedra de performance en las siguientes ediciones del festival.Por razones personales, Ernesto Adduci tiene un aprecio enorme por los Insano y para él resucitar al festival no valía de nada sin aquellos. Por eso, a nadie extrañó que el cuarteto decidiera reagruparse a propósito de lo sucedido en el Palacio de los Deportes. La música de Insano es la fotografía de una época y suena a eso, a lo que oíamos hace 10 años, lo cual tampoco es malo. Sin embargo, la agradable agresividad de su espectáculo sigue ahí, intacta, y de nuevo su montaje fue de lujo, especialmente por un bien pulido trabajo de maquillaje.

3. Esimple: Acá soy totalmente egoista en mis motivos. Esimple es mi grupo nacional predilecto y toda su obra me parece rajada y sobresaliente. Siempre quise ver a Esimple en un concierto grande, con buenas luces, en una tarima amplia ante mucha gente, después de escucharlos decenas de veces en bares y otros espacios reducidos. Por esto, verlos en el escenario del Rock Fest fue un sueño cumplido. ¿Quieren un consejo? Escuchen más Esimple, que no se van a arrepentir.

2. Gandhi: Una década atrás Gandhi era, por mucho, la banda más fuerte del cartel del Rock Fest. Eso no se discutía.

En el 2013 tácitamente todos acordamos que el titulo del grupo más popular del cartel le pertenece, con sobrados méritos, a Sonámbulo. Incluso otras bandas más jóvenes como Cocofunka o Percance pueden pasarle en arrastre, hoy, a Gandhi. Sin embargo, ninguno de los otros 26 grupos que tocó en el Rock Fest de este año hizo lo que Gandhi, de nuevo, alcanzó.

Su presentación de este festival no la vi: ya no me daba el cuerpo. Sentado detrás del escenario, descansando la molida espalda, escuché su repertorio y maldita sea, me sabía todas sus piezas. Y lo mismo le pasó a todos los que estábamos en el Palacio de los Deportes. Gandhi es inevitable, ineludible, más allá de si amamos su obra (como en mi caso) o la aborrecemos. Nadie puede dar un concierto de grandes éxitos en este país, solo estos cuatro amigos. Y en una época en la que el poder de la convocatoria se mide en conciertos gratuitos recuerdo como Gandhi sigue siendo la única banda de rock que logró llenar la antigua Aduana de gente que sí pagó.

De los grupos que tocaron en el Rock Fest 2003, muy pocos son los que sobreviven y menos los que se mantienen vigentes y relevantes. Gandhi es uno de esos y no me cabe la menor duda que dentro de una década, pase lo que pase, su nombre seguirá compitiendo por los puestos estelares del cartel.

1. Seka y The Transformer: El debut de la banda turrialbeña en la franquicia del Rock Fest ya era memorable, dado el buen repertorio que escogió para su presentación. Sin embargo, el grupo la voló y se hizo con el momento más trascendental de la jornada cuando subió al escenario al rapero nicaragüense The Transformer (Douglas Contreras), quien en el 2012 fue un hit en Youtube con su tema “Soy de La Carpio” (acumula más de 100.000 reproducciones). La versión de dicha pieza, mano a mano entre la banda de punk y el Transformer fue una aplanadora, una mezcla perfecta de rock y hip-hop que de inmediato me trajo a la mente fusiones como las de Anthrax con Public Enemy o Faith No More con Boo-Yaa T.R.I.B.E.

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Menciones de honor: No solo por la valentía de tocar ante muy poca gente en el segmento matutino, sino también por hacerlo dejando la sangre en el escenario: Foffo Goddy y Niño Koi dieron presentaciones de primer mundo, como si estuvieran en el escenario de Coachella. Grupos así son por los que uno sigue creyendo que aquí sí se puede.
Nota: Después de que envié el texto me percaté que había dejado por fuera del recuento a Alphabetics, lo cual habla muy mal de mí. Su número fue uno de los que aguardé con más ganas, dado que tengo meses de estar empatinado, oyendo “Frutista” al menos una vez al día. No niego que me dolió que su gran éxito no fuera parte de su repertorio pero a ellos pareció no importarles, pues hicieron lo que les dio la gana con el público. Nunca la palabra despiche estuvo mejor usada para describir un sonido… Alphabetics es un delicioso despiche, un magistral despiche, un grupo que uno tiene que escuchar en movimiento, tratando de al menos imitar el enorme disfrute que se le nota a sus músicos. El Rock Fest habría estado incompleto sin ellos.
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 Para más habladas de música, pueden visitar mi blog Casete Fotocopiado y seguirme en Twitter como @VictorFG. 

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