Review: Fiona Apple – “The Idler Wheel…”

1. Every Single Night
2. Daredevil
3. Valentine
4. Jonathan
5. Left Alone
6. Werewolf
7. Periphery
8. Regret
9. Anything We Want
10. Hot Knife

Puntuación: 9.8

Hay algo muy, muy siniestro en este álbum, una oscuridad general que arrulla y encanta. Es música con tonos severos, compuesta de acordes casi grotescos y lamentos con un poderío que podría inquietar el temple de cualquiera. Es fácil, entonces, caer en la incomprensión, pero la verdad es que estamos en presencia de pura genialidad materializada. No es fácil de escuchar, pero deja un sentido de plenitud incomparable.

Las canciones son en apariencia sencillas, compuestas y producidas casi en un sigilo escondido por Fiona Apple y su baterista Charley Drayton. Como es característico, la base principal es el piano de Apple. Las progresiones de notas a veces parecieran perseguirlo a uno. Los acordes caen pesados. Son graves y profundos, como si todo el piano se le viniera a uno encima mientras Fiona grita sus consignas. Esto contribuye al sonido casi lúgubre que tienen la mayoría de las canciones de este disco. Lo curioso es que las melodías se tiñen de un tono un poco cómico. En ellas hay algo de infantil o teátrico que contrasta con las duras metáforas poéticas de la letra y termina creando un atractivo mortal, una retorcida y dolorosa confección.

Cargado de drama, uno de los fuertes de The Idler Wheel… es precisamente esta fuerza expresiva.

Fiona Apple no es la mejor cantante, y ha sido constantemente reprendida por lo mismo, pero si es de las mejores intérpretes porque en su voz se hace sentir desde enojo hasta deseo, nos hace pasar por resignación o llegar a la desesperación. Algunos tonos podrían hacer a los puristas retorcerse, a mi me hace querer rasgarme las vestiduras y gritar con ella. En “Left Alone” Fiona se reprocha a si misma a gritos “How can I ask anyone to love me/ When all I do is beg to be left alone?”, expresión perfecta de esa batalla interna.

Fiona es trágica, y personalmente, esto es lo que me encanta, su cinismo y autocrítica, su palpable locura y su deseo de controlarla. Su manera de articular en palabras estas contradicciones es una tosca poesía que se hace grosera a veces, pero siempre se clava en el alma. La letra de “Werewolf” oscila entre la urgencia de inculpar al otro, y admitir su parte de la responsabilidad: “I could liken you to a werewolf the way you left me for dead/ But I admit that I provided a full moon”. En “Valentine”, mi pieza favorita junto a “Hot Knife”, se auto-inmola con la resignación y admite “I’ve made my peace I’m dead, I’m done / I watched you live to have my fun/ I root for you, I love you”. Es un disco de sentimientos, pero de unos perturbados y fuertes.

Todo lo anterior se sostiene gracias a la inusual percusión, complemento perfecto sobre el cual se construye el ritmo de las canciones, utilizando elementos como duct tape que se despega (claramente audible al final de “Periphery”), golpes al cuerpo y almohadas. Esto concede el equilibrio necesario para evadir la monotonía, y me hace realizar, ya un poco perpleja para este punto, el nivel de innovación necesario para que dicha producción se concrete: se cae alguno de estos elementos, y el disco no sería lo que es.

El “idler wheel”, que se traduce vagamente a rodillo tensor o rotor, sirve como conector de otras partes dentro de una máquina, metáfora apropiada, considerando que este álbum es la continuación perfecta de Extraordinary Machine, y acarrea mucho de su sonido, quizás porque las canciones de ambos fueron escritas simultáneamente, pero no recibimos esta nueva entrega si no hasta siete años después. Me atrevería a decir que The Idler Wheel… reúne lo mejor de otros álbumes pasados de Fiona Apple, pero tiene su propio sonido, una sutil evolución rara vez encontrada en artistas con un sonido tan consolidado como el de Apple. Es quizás el disco más completo que he escuchado recientemente, pues cada una de sus partes, las cuales quise enumerar anteriormente, complementa a la otra para formar una hermosa complicidad. Me di a la tarea de seccionar este disco, de separar los fragmentos de la maquinaria que lo constituye, solo para terminar comprendiendo que la fórmula de alguna manera funciona únicamente como un engranaje, cuando todas las partes trabajan juntas.

Tracks destacados:  “Valentine”, “Werewolf”,  “Anything we want”, “Left Alone”, “Hot Knife” (pondría todo el disco en realidad)

Me molesta decir lo obvio, mucho más cuando no es nada nuevo para Fiona Apple, por eso dejé esto para el final. Así que aquí está el título completo, y sí, es largo, supérenlo: The Idler Wheel Is Wiser than the Driver of the Screw and Whipping Cords Will Serve You More than Ropes Will Ever Do.

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