Editorial: Grace around the world


Pasamos en alto el dolor de otros, nuestras risas son la luz que les trae lluvia a ellos. Estamos en la penumbre. Estoy olvidando que existimos. Tal ves nunca existimos.

Cae tarde en Memphis y un barco remolcador surca las claras aguas del río Wolf. Jeff se aproxima a la orilla mientras su amigo lo observa atentamente. “Keith, quiero darte algo como prueba de mi amistad”, le dice. Éste responde: “Jeff, no quiero nada”. “¡Pues entonces déjame darte un abrazo!”, replica. Rodea a Keith con sus brazos y enciende el radiocasete. Mientras suena Whole Lotta Love, Jeff se introduce en el afluente del legendario Mississippi para nadar. Lo hace cantando y sin despojarse de la ropa ni de sus botas.

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Jeff Buckley era el hijo del artista estadounidense de rock folk Tim Buckley, aunque en realidad el nunca lo conoció. Tim Buckley se divorció de Mary Guibert y se volvió a casar, adoptando el niño de su nueva esposa y apenas vió a Jeff en los primeros años de su vida.

Se mudo a New York y empezó a tocar varios clubes en la parte baja de Manhattan y también escribir algunos de sus mejores canciones como “Grace”, y “Pin Mojo”, que serían lanzadas en su primer álbum. Buckley empezó a actuar en un pequeño café irlandés llamado The Sin-e en 1992 y la convirtio en sede principal, que cubre una amplia gama de artistas, de Led Zeppelin, a Robert Johnson, e incluso folkies como Leonard Cohen y Bob Dylan. Pronto los ejecutivos de sellos discográficos hacían fila afuera de The Sin-e en limusinas en las noches que Jeff Buckley estaba tocando, con la esperanza de que pudieran firmar un contrato discográfico. Finalmente Buckley firmó con Columbia y comenzó a grabar su álbum debut.

Jeff Buckley de la mano del productor Andy Wallace, se trasladó a Woodstock, Nueva York para grabar Grace, su primer álbum de estudio. Tanta emoción, el amor, el dolor y los recuerdos vívidos empapadas en canciones como “Lover You Should Have Come Over” y “Pin Mojo”. Buckley escribió algunas de sus mejores letras de canciones en “Lover You Should Have Come Over”,

“When i’m broken down and hungry for your love with no way to feed it. Where are you tonight, child you know how much i need it. Too young to hold on and too old to just break free and run.
Sometimes a man gets carried away, when he feels like he should be having his fun. And much too blind to see the damage he’s done. Sometimes a man must awake to find that really, he has no-one.”

La canción se descompone en una final triste canto de Buckley,

 “It’s never over, my kingdom for a kiss upon her shoulder. It’s never over, all my riches for her smiles when i slept so soft against her. It’s never over, all my blood for the sweetness of her laughter. It’s never over, she’s the tear that hangs inside my soul forever.”

Tal vez la mejor canción en Grace es la canción que lleva el título del disco.  La canción se abre con una gran introducción de la guitarra con aire soñador y Jeff Buckley cantando, “There’s the moon asking me to stay long enough for the clouds to fly me away. Well it’s my time coming, I’m not afraid to die.” Conforme la canción se construye en un crescendo, Buckley canta con lamentos más fuertes que cualquier otro punto en el álbum durante el estribillo: “And the rain is falling and I believe my time has come. It reminds me of the pain I might leave behind. Wait in the fire.”.”Grace” es una de esas canciones que se pueden escuchar a la conducción a altas horas de la noche en la carretera bajo la lluvia y que le llevará a otro mundo. Been there.

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Keith retira el radiocasete de la orilla del rio para ponerlo a salvo del oleaje generado por el remolcador. Y súbitamente se percata de que no hay rastro de su compañero. Lo llama, rastrea las inmediaciones, pide ayuda. Pero el esfuerzo es en vano.

Aquella oscura tarde, el 29 de mayo de 1997, fue la última vez que Jeff Buckley fue visto con vida. El rumor de suicidio corrió como un reguero de pólvora en Internet y las autoridades lo dieron por “desaparecido”. Lo encontraron y reconocieron, según cuentan las crónicas de aquellos días, por el piercing que lucía en el ombligo.

Acaban de cumplirse quince años desde que el río Wolf (lobo traicionero) ahogó la voz de uno de los músicos más influyentes de la escena rock de los 90. Nada sería lo mismo, musicalmente hablando, sin Grace, el único disco de estudio que grabó el californiano.

“Just like the ocean, always in love with the moon. It’s overflowing now, inside you. We fly right over the minds of so many in pain. We are the smile of light that brings them rain. In the half light where we both stand. In the half light, you saw me as I am. I am a railroad track abandoned with the sunset. Forgetting I ever happened. That I ever happened.”

-Jeff Buckley “Opened Once”

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