Review: Ty Segall – “Twins”
01. Thank God for Sinners
02. You’re the Doctor
03. Inside Your Heart
04. The Hill
05. Would You Be My Love
06. Ghost
07. They Told Me Too
08. Love Fuzz
09. Handglams
10. Who Are You
11. Gold On The Shore
12. There Is No Tomorrow
Puntuación: 8.6
En un mundo donde hay que aguantarse los delirios de la hermana menor con la última sensación pop (sí muchachada, llegamos a que la sensación pop es vomitarse en pleno escenario, y sí es celebrado; triste) y que un boy-band tenga un dvd en vivo en menos de un año desde su debut y que pareciese que el mercado de la música es cada días más sucio, hay esperanza. Si con todo esto que dije no le parece admirable y ejemplar que alguien saque tres discos en un año de rocknroll puro sin compromiso y sin aguantar nada, porfavor cierre el tab y deje de leer el review. Gracias.
Entonces haciendo recuento, este titán que en su forma mortal lleva el nombre de Ty Segall este año editó un disco colaborativo con White Fence y el genial Slaughterhouse con el Ty Segall Band. Ahora como retoma el editar disco solista con el Twins, un discazo que mezcla muchas de sus encarnaciones de los últimos discos en un disco conciso, captante y poderoso.
El opener “Thank God for Sinners” abre con un statement que ha existido toda la vida pero que va a seguir existiendo y puede ser lo más verdadero que hay: es más divertido ser punk que ser square. Ty da el mensaje directo y con la distorsión como la fiel compañera a lo largo del disco. En esta primera pieza también deja pensando en el por qué llevar una vida conservadora cuando se puede rocknrollear. ¿Por qué no hacerlo? ¿Para que vamos a tirarle piedras a la asamblea legislativa cuando podemos colgarnos una guitarra al hombro y decir lo que queramos como queramos sin opresión, con tan solo tres cuerdas en menos de dos minutos?
En “You’re the Doctor” Segall tira a un lado a los haters y los críticos que pueden denigrar su arte y se concentra en su propia visión.
Con este disco se varía de la intensidad y riffs derivados del hardcore que estaban en el Slaughterhouse pero su escencia como artista se mantiene y se tiene claro el hilo que hay entre estas producciones musicales. Se alteran ciertas cosas como cierta disminución de los tempos pero hasta con eso las canciones son movidas y rápidas. Este titán merece un altísimo reconocimiento por la continuidad y la constancia de estos discos porque aunque sónicamente toquen diferentes lugares entre todos se puede hacer un revoltijo y todavía sonaría increíble.
Aun así en piezas como “You’re the Doctor” y “The Hill” los tempos tienen el fuzz y el feeling necesario para sacar a su abuela muerta a bailar por todo el cementario.
De todos estos grupos surf/lo-fi/punk de la costa oeste, hoy por hoy todos tienen que estar de rodillas ante el que evidentemente es el que esta poniendo la barra de calidad, contenido y entrega en este 2012.
Líricamente Segall est está tocando temas amorosos y letras dignas de veranos sesenteros de Brian Wilson con la astucia y genialidad de Keith Morris. Esta combinación de letras bien pensadas (tampoco sobrepensadas, el mae no está tratando de hacer una carta a la humanidad ni nada, es más como una voz juvenil con mucho ímpetu) con instrumentación y distorsión crean un disco de muy alto calibre.
Tuve la buena suerte de estar en la compu cuando se pasó el stream del Pitchfork Music Festival y tocaba este gigante. Es otro el nivel de entrega a la hora de dar el show en el que Segall muestra tener una cualidad de frontman increíble de la que no se llega a imaginar oyendo los discos. También con una humildad que tanto hace falta.
En “Ghost” Segall canta sobre una cierta invisibilidad que hace falta en la gente, irónicamente ahora Segall es todo menos invisible. Es una constante dentro lo importante que es en estos momentos, en que la industria de la música en un monstruo corporativo peleando por seguirle el paso a las multinacionales, hacer rocknroll directo, honesto y sin compromiso. Sí, para usted y usted que están leyendo, y para mí también. Ty Segall es importante, pero más que todo es eminente. Nathan Williams (Wavves) se proclamó en su himno el rey de la playa, un trono que hace tiempo no es de él, algo que hoy le pertence a Ty Segall.

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